Homicidio

Este texto se ocupa del homicidio y su significado jurídico. El Homicidio es el delito que comete quien da muerte a otra persona. Se trata del delito más común contra la vida humana, y su autor se encuentra castigado en casi todas las legislaciones del mundo, con penas privativas de libertad. También se analiza la diferencia entre homicidio y asesinato. El homicidio es simplemente el asesinato de una persona por otra. Puede ser ilegal o no. Los soldados en combate cometen un homicidio sin cometer un delito. Los ciudadanos matan a los intrusos sin cometer un delito en algunas jurisdicciones (no en todas). Entonces, ¿qué es lo que separa un homicidio legal de un asesinato ilegal? ¿Y qué es lo que hace que un asesinato sea un homicidio y otro un homicidio involuntario? El asesinato, en algunas jurisdicciones, es un homicidio cometido con «alevosía». Eso no significa que sea un homicidio doloso. En los países anglosajones, la alevosía es la forma que tiene el derecho o sistema del common law de decir que es un asesinato injustificado. Y, para que un asesinato sea un homicidio, normalmente tiene que haber una intención de matar o, como mínimo, una conducta tan imprudente que sea punible como asesinato.

Reducción de la Delincuencia por el Empleo

La mayoría de los estudios sobre el empleo y la delincuencia se han centrado en la estimación del impacto causal de los empleos en la delincuencia, con la esperanza de que dar trabajo a los delincuentes o ayudarles a encontrarlo se traduzca en un desistimiento de la delincuencia. En el caso de los hombres jóvenes implicados en la justicia que pasan a la edad adulta en el siglo XXI, este estudio arroja implicaciones diferentes. Los autores descubren que la disminución de la delincuencia precede a la entrada en el mercado laboral, y que no hay más reducciones de la delincuencia después de que los jóvenes empiecen a trabajar. Esto sugiere que, en lugar de limitarse a ofrecer trabajo a los jóvenes delincuentes, es importante ayudarles a realizar los cambios internos que les preparen para encontrar trabajo. Los autores también descubren que la experiencia negativa de estar desempleado puede contribuir, pero no puede explicar del todo, el aumento de la delincuencia, ya que ésta aumenta antes de que los jóvenes dejen su trabajo. Por lo tanto, es importante abordar los factores subyacentes que llevan a los jóvenes a delinquir y a dejar de trabajar, en lugar de simplemente ayudarles a encontrar otro trabajo. Los jóvenes de hoy en día necesitan un apoyo integral mientras navegan por la inestabilidad tanto del mercado laboral como de la transición a la edad adulta. El efecto medio del tratamiento del empleo sobre la delincuencia en la población no será significativo si no es representativo del efecto medio del tratamiento del grupo para cualquier subgrupo identificable de la población objetivo. Podría ser, en otras palabras, una media sobre un rango posiblemente amplio de medias de subgrupos. Estudios relativamente más recientes han descubierto que la fuerza de la correlación empleo-delincuencia varía en función del contexto global del mercado laboral, de las características específicas del trabajo y del historial delictivo de los individuos. Estudios como estos identifican importantes vías para una mayor exploración empírica y teórica. El significado y la importancia social del trabajo y la delincuencia cambian a lo largo de la vida.

Delincuencia Transnacional

El término delincuencia transnacional forma parte ahora del léxico cotidiano no sólo de los criminólogos, sino también de los responsables políticos, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y el público. Aunque antes de la última década el concepto de delincuencia transnacional rara vez aparecía en un texto jurídico o en un manual de aplicación de la ley, en la actualidad el término es empleado habitualmente por especialistas y no especialistas. Sin embargo, la delincuencia transnacional no es un concepto legal; carece de un significado jurídico preciso. Sigue siendo un concepto dentro de la criminología que describe fenómenos sociales. El término es a la vez sociológico, porque se trata de comprender a los grupos o redes criminales, y político, porque los actores criminales transnacionales actúan en un entorno internacional estructurado por los Estados-nación y por la política. Sin embargo, sigue habiendo poco consenso sobre la terminología de este fenómeno científico social.

Historia de la Delincuencia Transnacional

Los retos que plantea la delincuencia transnacional son muchos, sobre todo porque en los últimos años han surgido numerosas formas de delincuencia transnacional. La respuesta de los responsables políticos y de los organismos encargados de la aplicación de la ley a la creciente amenaza de la delincuencia transnacional ha tenido algunos éxitos, aunque, como atestiguan los capítulos de este volumen, se puede hacer mucho más. El concepto de delincuencia transnacional ofrece una lente a través de la cual podemos debatir y analizar mejor la actividad delictiva transfronteriza. Aunque en la década de 1980 apenas se hablaba de este fenómeno, la aparición de la delincuencia transnacional en la década de 1990 como cuestión de seguridad fue el resultado tanto de los cambios en el sistema internacional como de los cambios en las actitudes internas hacia la seguridad y la delincuencia, tanto en Europa como en Estados Unidos. El resultado ha sido la creciente aceptación por parte de los países de que la delincuencia transnacional plantea importantes problemas de seguridad a los Estados-nación. La declaración de Nápoles y, más recientemente, la convención de la ONU que aborda la delincuencia transnacional han institucionalizado aún más la delincuencia transnacional como una cuestión de seguridad de importancia primordial.

Historia de la Corrupción

La antigua corrupción era un sistema por el que la élite se beneficiaba de la venta de cargos, sinecuras (empleos que pagaban un sueldo por poco o ningún trabajo) y pensiones. La vieja corrupción nos enseñó que ni los cargos públicos ni los contratos de servicios públicos externalizados deben obtenerse por medio del patrocinio, el patrimonio o el partidismo; pero también que esas fuerzas son notablemente poderosas, duraderas y difíciles de restringir. Para intentar hacerlo son necesarias tanto las restricciones informales como las formales. La lucha contra la corrupción es un proceso continuo y a largo plazo, pero hay medidas a corto plazo que podrían ayudar. Una de ellas sería aumentar las barreras y restricciones a las formas en que los intereses creados influyen en la vida pública y tratan de determinar el interés público. Las crisis y el gasto público a gran escala aumentan tanto las oportunidades de corrupción como (con las consiguientes subidas de impuestos necesarias para financiarla) las presiones públicas para la reforma.