Psicología Cognitiva
Este texto se ocupa de la psicología cognitiva. Está claro que los estados emocionales y motivacionales pueden tener un impacto en la cognición. En un sentido importante, la “revolución afectiva” de la psicología se inició con los estudios sobre los efectos del estado de ánimo en la memoria; éstos llevaron a los psicólogos a interesarse más por la naturaleza de los propios estados de ánimo. Cinco de estos efectos han sido bien documentados el efecto de la intensidad afectiva (mejor recuerdo de los acontecimientos positivos o negativos, en comparación con los neutros); el efecto de la valencia afectiva (mejor recuerdo de los acontecimientos positivos que de los negativos); la memoria congruente con el estado de ánimo (mejor recuerdo del material cuya valencia afectiva coincide con el estado de ánimo en el que se codifica o recupera); los efectos de la asignación de recursos (la depresión perjudica el rendimiento en los aspectos de la función de la memoria relacionados con el esfuerzo, pero no con los automáticos); y la memoria dependiente del estado de ánimo (el recuerdo es mejor cuando hay congruencia entre el estado emocional presente en el momento de la codificación y el estado presente en el momento de la recuperación). Aunque la tradición clínica sostiene que los traumas emocionales pueden dejar a las personas amnésicas, la conclusión abrumadora de la literatura clínica y experimental es que las experiencias traumáticas se recuerdan muy bien. La ciencia cognitiva está destinada a pasar por tres fases en su historia. En la fase 1 hacemos todo lo posible para producir descripciones similares a las metáforas de los mecanismos de nivel funcional. El lenguaje que utilizamos para articular las teorías a este nivel contendrá descripciones de cosas que a veces parecen que podrían ser mecanismos a nivel de implementación, pero esto es a menudo una ilusión. En el futuro (y quizás empezando ya) esperaríamos avanzar hacia una teoría de esquema completo del sistema cognitivo humano. En esta fase, esperaríamos que los procesos y las estructuras básicas estuvieran lo suficientemente claros como para que no llegaran cambios drásticos que perturbaran la teoría del esquema en el futuro. Esta sería entonces la fase 2, que, junto con la 3, se explican en este texto.