La inteligencia artificial (IA) generativa se ha hecho muy popular, pero su adopción por parte de las empresas conlleva cierto riesgo ético. Las organizaciones deben dar prioridad al uso responsable de la IA generativa garantizando que sea precisa, segura, honesta, potenciadora y sostenible. Las organizaciones deben ser conscientes de las implicaciones éticas y tomar las medidas necesarias para reducir los riesgos. En concreto, necesitan: utilizar datos de cero o de primera parte, mantener los datos frescos y bien etiquetados, asegurarse de que hay un humano en el bucle, probar y volver a probar, y obtener retroalimentación. También se trata aquí del uso de grandes modelos lingüísticos y herramientas de IA generativa en la redacción de artículos académicos y sus riesgos.