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Propaganda Política

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Propaganda Política

Este elemento es un complemento de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre la propaganda política.

[aioseo_breadcrumbs] “Las mentiras de la propaganda totalitaria –escribía Hannah Arendt en 1950 en su libro “Los origenes del totalitarismo”– se diferencian de las mentiras habituales de los regímenes no totalitarios en momentos de emergencia por su constante negación de los hechos en general: todos los hechos pueden ser cambiados, y todas las mentiras pueden ser convertidas en verdad”.

Visualización Jerárquica de Propaganda Política

Visualización Jerárquica de Propaganda Política (Alternativa)

A continuación se examinará el significado.

¿Cómo se define? Concepto de Propaganda política

Véase la definición de Propaganda política en el diccionario.

Propaganda Política: Introducción al Concepto Jurídico

De acuerdo con Eduardo Jorge Arnoletto:

Concepto con el que se designa al conjunto de actos por los que se da a conocer una cosa, ideal, persona, etc., con el fin de crear una imagen favorable y obtener adeptos o compradores. El fin de la propaganda es obtener la ejecución de determinadas acciones por parte de las personas a las cuales se dirige: votar a cierto candidato o partido, comprar tal producto, etc. A veces la propaganda apunta a volver pasiva a la población, para que acepte actos ya cometidos por el gobierno, el partido, etc. La disponibilidad actual de poderosos medios de comunicación social ha ampliado muchísimo las posibilidades de la persuasión, que es en definitiva el objetivo de la propaganda.

Más sobre el Significado Político de Propaganda Política

Decía Guillermo Díaz en su Diccionario Político que Propaganda Política es un término que “fue primero puesto en uso por la Iglesia Católica para indicar su forma de proselitismo y diseminación. Modernamente ha sido empleado como una técnica comunista y totalitaria.”

Y proseguía: “Como en el aspecto político en el aspecto comercial la propaganda adopta a menudo formas de impostura y charlatanería que confunden al público y sirven para multiplicar la venta”

Propaganda Política

Describe la enciclopedia Rialp, sobre propaganda política, lo siguiente:

Concepto

Se puede describir la propaganda política como un esfuerzo dialéctico para captar a un público dividido e indeciso, o para sustraerlo a la influencia de los rivales. Su interés y necesidad nacen cuando se pretende dar una nueva fundamentación a la actuación de los gobernantes de cara a la opinión pública (véase esta voz en la plataforma digital). «No se puede mandar contra la opinión pública», dice Ortega, que advierte a la vez su carácter gaseoso y sus posibilidades de creación (Obras completas, IV,233). Los controles sociales (véase esta voz en la plataforma digital) rudimentarios de Montesquieu han cedido el paso a otros mucho más eficaces que matizan la concentración demográfica y la aparición de nuevos medios de comunicación masiva; aquélla facilita la difusión numérica; éstos, la espacial. La Iglesia los califica de «ayudas valiosas al género humano» (Conc. Vaticano II, Decr. Inter mirifica, l), porque han favorecido la fuerza explosiva de la propaganda política a la que agudamente se refería Ortega, como la «intervención que hoy ejercen de hecho la opinión de unas naciones en la vida de otras» (ver bibliografía). Entonces alude a la España de 1936, pero antes (Semana Trágica 1909) ya se había producido el hecho notorio de la movilización de la opinión en virtud de una propaganda política determinada hacia objetivos concretos que encubren su finalidad bajo la forma de aparentes manifestaciones a las que es preciso asentir.

Origen y evolución

La propaganda política surgió como algo necesario y de carácter permanente con el partidismo político (V. PARTIDOS POLÍTICOS; PROGRAMA POLÍTICO). Andrés Borrego (1855) afirmó el valor de la difusión de la idea, la formación de la opinión y dejó un cuadro clarísimo de directrices propagandísticas. La fuerza de la propaganda política fue evidente entre los españoles en varias ocasiones durante el s. XIX (notoriamente en 1839, 1843, 1852-54). Dejando de lado el juicio que puedan merecer los hechos concretos es obvio que la propaganda política tiene en esta situación el valor inmenso de superación de contrastes, para unificar actitudes, sirviendo así a la creación de la voluntad nacional o a la canalización de las opiniones discrepantes, merced a estas coincidencias. El hecho magno de nuestro tiempo es la existencia de gobiernos pensantes con p. propia. La obligación y el derecho del Estado (véase esta voz en la plataforma digital) a proveer deeducación cívica y política (V. FORMACIÓN POLÍTICA) a los súbditos está reconocida por la Iglesia (Conc. Vaticano II, Constitución Gaudium et spes, 175). De ahí que el peligro no resida tan solo en que el Estado monopolice los medios de comunicación social (véase esta voz en la plataforma digital), sino en que pueda, gracias a su potente intervención en la sociedad, disfrazar los objetivos reales bajo una forma conveniente. Tendríamos así una versión tecnológica del maquiavélico consejo de vestir de lobo o cordero según las circunstancias. La difusión cultural, la educación y la ordenación económica pueden ocultar graves decisiones políticas, o ser vehículo para ciertas definiciones, configurando la mentalidad de los súbditos. El viejo deseo de Rousseau de formar una conciencia única, si no se ha logrado estamos en peligro de que gracias a la propaganda política se pueda alcanzar, masificando totalmente al hombre.

Más Detalles

Indudablemente, los totalitarismos (véase esta voz en la plataforma digital) y las guerras ideológicas favorecen este proceso. Lenin y Stalin, Hitler y Goebbels han sabido usar perspicazmente las técnicas propagandísticas que han depurado y sintetizado. No se debe olvidar, tampoco, el uso de la radio por Queipo de Llano, y el de la televisión por Roosevelt. Esto demuestra el enorme valor de los medios masivos de comunicación y la fuerza de propaganda política que sabe mover multitudes en una dirección. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).

Informaciones

Los distintos resultados que ofrece a juicio del lector la manipulación de la opinión pública ratifica lo dicho. Los medios modernos y la existencia de la multitud permiten, en opinión de Schischoff, que una minoría (véase esta voz en la plataforma digital) temerosa de la fuerza de la masa y consciente de su poder sepa ilusionarla con objetivos concretos y hacer de ella un instrumento al servicio de unos pocos, que de esta manera consiguen objetivos de dominación.

Más Detalles

La propaganda política de nuestro tiempo debe contar con la existencia de la sociedad de masas, de este mundo «lleno» por todas partes (Ortega), a todos los efectos, tanto por referencia al contenido como a los medios, ya que ella busca la eficacia, ángulo desde el cual debe de juzgarse. Debemos de tener presente que la sociedad en que vivimos ofrece la concurrencia de distintos y variados estratos culturales, que alguien ha simbolizado con el uso del carro y el avión, que pueden contemplarse al tiempo en muchas ciudades. Ahora bien, el tempo de evolución no solo se ha acelerado, sino que su ritmo cabe calificarlo de progresivamente acelerado. Esto significa que el uso de las técnicas antiguas, y lo que es más importante, el recurso a los viejos contenidos debe ser rechazado. Teniendo presente todo esto, examinemos la propaganda política desde el punto de vista de los instrumentos -medios de comunicación-, el contenido y ciertos puntos cardinales de coincidencia programática.

Instrumentos

La palabra ha sido siempre el gran medio, y especialmente la palabra hablada; la oratoria (véase esta voz en la plataforma digital) no ha perdido su eficacia.

Puntualización

Sin embargo, lo que interesa es hacerla llegar a la masa de nuestro tiempo, y hoy la radio (véase esta voz en la plataforma digital) y la televisión (véase esta voz en la plataforma digital) han producido un brusco cambio. La voz y hasta la figura del propagandista adquieren un valor extraordinario.

Aviso

No obstante, la prensa (véase esta voz en la plataforma digital) ha vuelto por sus fueros de una manera singular. Los que así se denominan periódicos independientes -Le Monde (véase esta voz en la plataforma digital), Corriere della Sera (véase esta voz en la plataforma digital), The Times (véase esta voz en la plataforma digital)son instrumentos para la difusión de ideas y actitudes, aunque solo cabe hablar de independencia porque la tecnoestructura, y no el capital, los dirigen aparentemente. A todos estos medios afecta la concentración ineludible por el coste (o costo, como se emplea mayoritariamente en América) de mantenimiento, y producción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En unos, como la prensa, se nota claramente; en otros, como la radio y la televisión, el elevado. coste (o costo, como se emplea mayoritariamente en América) y la importancia de su uso conducen o al monopolio estatal o a enormes limitaciones. Más que defender la libertad de los poseedores de medios de información (véase esta voz en la plataforma digital) es necesario defender al ciudadano del uso ilícito de ellos, ya que la libertad de información (véase; y también libertad de comunicación, libertad de expresión, libertad de cátedra y la Convención sobre el Derecho Internacional de Rectificación, adoptada en Nueva York, 31 de marzo de 1953) se ha convertido en privilegio de los económicamente fuertes, o del Estado (v. PRENSA).

Contenido

La propaganda política, para ser eficaz, debe ofrecer una solución global, aceptable e ilusionada. No solo la crítica demoledora es infecunda a plazo (véase más en esta plataforma general) breve, sino que también la oferta de soluciones modestas solo sirve en niveles de decisión política muy localizados. El contenido ha de procurar que el objeto de la propaganda política sea creíble y que no se le atribuya a quien pretende un beneficio, es decir, que al difundir un pensamiento aparezca como directamente derivado de la realidad de las cosas.Entre las Líneas En este aspecto la máxima perfección la han conseguido las p. calificadas de totalitarias, especialmente la marxista, que ofreció en el Manifiesto comunista uno de los mejores ejemplos de fijación de un contenido netamente revolucionario, con aire universal y recogiendo parte de la realidad. Se persigue la creación de la conciencia revolucionaria, alejar a la masa, dirá más tarde Lenin, del sentido tradeunionista, para darle una conciencia de clase revolucionaria. Se busca, por tanto, el poder para imponer la doctrina, de lo que se deriva todo el condicionamiento constitucional, cuyo índice más claro está en el art. 125 de la Constitución rusa de 1936, en que se ponen todos los medios de propaganda política en manos del partido comunista. La actitud de los regímenes del mismo carácter ya extinguidos o vigentes no difiere en esencia de la rusa.

Coincidencias

La naturaleza del fin perseguido por la propaganda política hace que existan profundas coincidencias entre todas ellas. Sencillez de lindes discursivas, repeticiones constantes, favorecimiento de las tendencias populares, etcétera, son el denominador común. Estas técnicas por las que se tiende a manipular la verdad buscando un fin determinado, si son peligrosas cuando las usan los particulares, son gravísimas desde el poder público. El Estado tiene obligación de informar a los súbditos «sobre aquellas cosas que convienen a los hombres según las circunstancias de cada cual, tanto particularmente como unidos en sociedad» (Inter mirifica, 5). Al cumplir este deber para con los súbditos debe ser fiel y exacto, riguroso y claro.Entre las Líneas En la fijación de los límites en que debe desenvolverse una propaganda política honesta, y hasta cómo el deber de información ha de ser cumplido en beneficio del bien común, son de las cuestiones más delicadas que tiene planteadas en la actualidad el Derecho constitucional, porque son muchos los peligros que de la actuación contraria se siguen.

Propaganda Política y Electoral

Características de Propaganda política

[rtbs name=”vida-politica”] [rtbs name=”educacion-y-comunicacion”]

Propaganda Política en Relación a Política

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]

Concepto

Se puede describir la propaganda política como un esfuerzo dialéctico para captar a un público dividido e indeciso, o para sustraerlo a la influencia de los rivales. Su interés y necesidad nacen cuando se pretende dar una nueva fundamentación a la actuación de los gobernantes de cara a la opinión pública (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). «No se puede mandar contra la opinión pública», dice Ortega, que advierte a la vez su carácter gaseoso y sus posibilidades de creación (Obras completas, IV,233). Los controles sociales (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) rudimentarios de Montesquieu han cedido el paso a otros mucho más eficaces que matizan la concentración demográfica y la aparición de nuevos medios de comunicación masiva; aquélla facilita la difusión numérica; éstos, la espacial. La Iglesia los califica de «ayudas valiosas al género humano» (Conc. Vaticano II, Decr. Inter mirifica, l), porque han favorecido la fuerza explosiva de la propaganda política a la que agudamente se refería Ortega, como la «intervención que hoy ejercen de hecho la opinión de unas naciones en la vida de otras» (o. c., IV, 303). Entonces alude a la España de 1936, pero antes (Semana Trágica 1909) ya se había producido el hecho notorio de la movilización de la opinión en virtud de una propaganda política determinada hacia objetivos concretos que encubren su finalidad bajo la forma de aparentes manifestaciones a las que es preciso asentir.
Origen y evolución. La propaganda política surgió como algo necesario y de carácter permanente con el partidismo político (véase en esta plataforma: PARTIDOS POLÍTICOS; PROGRAMA POLÍTICO). Andrés Borrego (1855) afirmó el valor de la difusión de la idea, la formación de la opinión y dejó un cuadro clarísimo de directrices propagandísticas. La fuerza de la propaganda política fue evidente entre los españoles en varias ocasiones durante el siglo XIX (notoriamente en 1839, 1843, 1852-54). Dejando de lado el juicio que puedan merecer los hechos concretos es obvio que la propaganda política tiene en esta situación el valor inmenso de superación de contrastes, para unificar actitudes, sirviendo así a la creación de la voluntad nacional o a la canalización de las opiniones discrepantes, merced a estas coincidencias. El hecho magno de nuestro tiempo es la existencia de gobiernos pensantes con p. propia. La obligación y el derecho del Estado (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) a proveer deeducación cívica y política (véase en esta plataforma: FORMACIÓN POLÍTICA) a los súbditos está reconocida por la Iglesia (Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et spes, 175). De ahí que el peligro no resida tan sólo en que el Estado monopolice los medios de comunicación social (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), sino en que pueda, gracias a su potente intervención en la sociedad, disfrazar los objetivos reales bajo una forma conveniente. Tendríamos así una versión tecnológica del maquiavélico consejo de vestir de lobo o cordero según las circunstancias. La difusión cultural, la educación y la ordenación económica pueden ocultar graves decisiones políticas, o ser vehículo para ciertas definiciones, configurando la mentalidad de los súbditos. El viejo deseo de Rousseau de formar una conciencia única, si no se ha logrado estamos en peligro de que gracias a la propaganda política se pueda alcanzar, masificando totalmente al hombre.
Indudablemente, los totalitarismos (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y las guerras ideológicas favorecen este proceso. Lenin y Stalin, Hitler y Goebbels han sabido usar perspicazmente las técnicas propagandísticas que han depurado y sintetizado. No se debe olvidar, tampoco, el uso de la radio por Queipo de Llano, y el de la televisión por Roosevelt. Esto demuestra el enorme valor de los medios masivos de comunicación y la fuerza de propaganda política que sabe mover multitudes en una dirección.

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Informaciones

Los distintos resultados que ofrece a juicio del lector la manipulación de la opinión pública ratifica lo dicho. Los medios modernos y la existencia de la multitud permiten, en opinión de Schischoff, que una minoría (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) temerosa de la fuerza de la masa y consciente de su poder sepa ilusionarla con objetivos concretos y hacer de ella un instrumento al servicio de unos pocos, que de esta manera consiguen objetivos de dominación.
La propaganda política de nuestro tiempo debe contar con la existencia de la sociedad de masas, de este mundo «lleno» por todas partes (Ortega), a todos los efectos, tanto por referencia al contenido como a los medios, ya que ella busca la eficacia, ángulo desde el cual debe de juzgarse. Debemos de tener presente que la sociedad en que vivimos ofrece la concurrencia de distintos y variados estratos culturales, que alguien ha simbolizado con el uso del carro y el avión, que pueden contemplarse al tiempo en muchas ciudades. Ahora bien, el tempo de evolución no sólo se ha acelerado, sino que su ritmo cabe calificarlo de progresivamente acelerado. Esto significa que el uso de las técnicas antiguas, y lo que es más importante, el recurso a los viejos contenidos debe ser rechazado. Teniendo presente todo esto, examinemos la propaganda política desde el punto de vista de los instrumentos -medios de comunicación-, el contenido y ciertos puntos cardinales de coincidencia programática.
Instrumentos. La palabra ha sido siempre el gran medio, y especialmente la palabra hablada; la oratoria (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) no ha perdido su eficacia.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Puntualización

Sin embargo, lo que interesa es hacerla llegar a la masa de nuestro tiempo, y hoy la radio (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y la televisión (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) han producido un brusco cambio. La voz y hasta la figura del propagandista adquieren un valor extraordinario.

Aviso

No obstante, la prensa (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) ha vuelto por sus fueros de una manera singular. Los que así se llaman periódicos independientes -Le Monde (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), Corriere della Sera (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), The Times (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general)son instrumentos para la difusión de ideas y actitudes, aunque sólo cabe hablar de independencia porque la tecnoestructura, y no el capital, los dirigen aparentemente. A todos estos medios afecta la concentración ineludible por el coste de mantenimiento, y producción.Entre las Líneas En unos, como la prensa, se nota claramente; en otros, como la radio y la televisión, el elevado. coste y la importancia de su uso conducen o al monopolio estatal o a enormes limitaciones. Más que defender la libertad de los poseedores de medios de información (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) es necesario defender al ciudadano del uso ilícito de ellos, ya que la libertad de información se ha convertido en privilegio de los económicamente fuertes, o del Estado (véase en esta plataforma: PRENSA I-II).
Contenido. La propaganda política, para ser eficaz, debe ofrecer una solución global, aceptable e ilusionada. No sólo la crítica demoledora es infecunda a plazo breve, sino que también la oferta de soluciones modestas sólo sirve en niveles de decisión política muy localizados. El contenido ha de procurar que el objeto de la propaganda política sea creíble y que no se le atribuya a quien pretende un beneficio, es decir, que al difundir un pensamiento aparezca como directamente derivado de la realidad de las cosas.Entre las Líneas En este aspecto la máxima perfección la han conseguido las p. calificadas de totalitarias, especialmente la marxista, que ofreció en el Manifiesto comunista uno de los mejores ejemplos de fijación de un contenido netamente revolucionario, con aire universal y recogiendo parte de la realidad. Se persigue la creación de la conciencia revolucionaria, alejar a la masa, dirá más tarde Lenin, del sentido tradeunionista, para darle una conciencia de clase revolucionaria. Se busca, por tanto, el poder para imponer la doctrina, de lo que se deriva todo el condicionamiento constitucional, cuyo índice más claro está en el art. 125 de la Constitución rusa de 1936, en que se ponen todos los medios de propaganda política en manos del partido comunista. La actitud de los regímenes del mismo carácter ya extinguidos o vigentes no difiere en esencia de la rusa.
Coincidencias. La naturaleza del fin perseguido por la propaganda política hace que existan profundas coincidencias entre todas ellas. Sencillez de lindes discursivas, repeticiones constantes, favorecimiento de las tendencias populares, etcétera, son el denominador común. Estas técnicas por las que se tiende a manipular la verdad buscando un fin determinado, si son peligrosas cuando las usan los particulares, son gravísimas desde el poder público. El Estado tiene obligación de informar a los súbditos «sobre aquellas cosas que convienen a los hombres según las circunstancias de cada cual, tanto particularmente como unidos en sociedad» (Inter mirifica, 5). Al cumplir este deber para con los súbditos debe ser fiel y exacto, riguroso y claro.Entre las Líneas En la fijación de los límites en que debe desenvolverse una propaganda política honesta, y hasta cómo el deber de información ha de ser cumplido en beneficio del bien común, son de las cuestiones más delicadas que tiene planteadas en la actualidad el Derecho constitucional, porque son muchos los peligros que de la actuación contraria se siguen. [rbts name=”politica”]

Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre propaganda política en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Traducción de Propaganda política

Inglés: Political propaganda
Francés: Propagande politique
Alemán: Politische Propaganda
Italiano: Propaganda politica
Portugués: Propaganda política
Polaco: Propaganda polityczna

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Véase También

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Bibliografía

j. Driencourt, la Propagande, Nouvelle /orce Politique, París 1950; j. m. Domenach, la Propagande Politique, París 1959; c. Mannheim, Ideología y Utopía, Madrid 1958; j (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Beneyto, Mass Communications, Madrid 1957; Varios, Educación, Información y Desarrollo, en Ciencias Sociales, i, Barcelona 1967.
(Véase el libro de Lenín Agitation und Propaganda ein Sammelband (Viena 1929); Propaganda de E. L (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Bernays (Nueva York 1928); Die Propaganda als politisches Instrument de Edgar Stern Rubarth (Berlín 1921) y Social Psychology de Kinball Yaung (Nueva Yark.1930).

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