Este texto se ocupa de la antropología del patrimonio. La antropología permite revelar la dimensión social y política del patrimonio, al deconstruir el papel trascendente o moralista que desempeñan las prácticas nacionalistas e intergubernamentales, los ministerios y la UNESCO, abriendo así campos etnográficos desde los que cuestionar el patrimonio. Es necesario desentrañar los juegos del poder y de la diplomacia internacional que valorizan ciertos objetos y ocultan otros. También es posible seguir la circulación de los modelos de producción del patrimonio, que conducen a determinadas formas de presentar el patrimonio y cierran el campo de posibilidades. El enfoque antropológico analiza también las trayectorias, motivaciones y actividades de los profesionales y actores que operan al margen de las instituciones, con el fin de contextualizar mejor sus limitaciones y márgenes de maniobra.