Historia del Placer Femenino
Este texto se ocupa de la accidentada historia del placer femenino. Entre el siglo XVIII y nuestros días, una curiosa moral sostenía que una mujer normal disfruta poco o nada. Adán y Eva, la primera pareja humana, fueron expulsados del paraíso: este gran mito bíblico, destinado a explicar la universalidad del mal, iba a costar caro al sexo femenino. En efecto, Eva, no contenta con ser un mero subproducto de su marido, fue considerada la principal responsable de la caída, y en lo sucesivo tuvo que asumir el pecado de la lujuria. Esta imagen de la mujer débil, incapaz de resistir las tentaciones de los sentidos, existía incluso antes de que se impusiera el cristianismo, y generó una larga tradición de comentarios sobre la necesaria sujeción de la mujer a la voluntad del hombre. El cristianismo de los primeros siglos, perseguido por el ideal de la castidad, tuvo que aceptar la naturaleza carnal del género humano si quería dejar de ser una simple secta.