Este texto se ocupa de analizar las medidas de protección social, incluido las relacionadas con los créditos al consumo. Cierta narrativa concibe el auge de la deuda de los hogares como un resultado del neoliberalismo, ya que los gobiernos crearon activamente las condiciones que llevaron a las personas a depender de la deuda para su subsistencia mediante la desregulación de los mercados financieros, el estancamiento de los salarios y la retirada del gobierno de la provisión de protección social. Este último punto es fundamental porque explica por qué los hogares tienen que contraer nuevas deudas para financiar gastos obligatorios clave que antes estaban socializados, como la sanidad, la educación y la vivienda. El vínculo entre la deuda de los consumidores y la protección social es complejo. Por un lado, la vulnerabilidad inducida por la debilidad o el debilitamiento de los sistemas de protección social tiende a alimentar el endeudamiento de los hogares, ya que el crédito al consumo se suele pedir para hacer frente a gastos obligatorios inesperados o para compensar una pérdida repentina de ingresos. Sin embargo, por otro lado, la difusión de los pagos monetarios por parte de los sistemas de protección social ayuda a que la clase trabajadora sea solvente al proporcionarle unos ingresos pequeños pero constantes. Se estudia algunas medidas en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú y Uruguay.