El término, de alguna forma, proviene de la antigua Roma, donde designaba a la clase social más baja, útil a la República solo por los hijos (la prole) que engendraban. En el Manifiesto Comunista, Karl Marx y Friedrich Engels describieron la asociación y movilización del proletariado como la fase crucial de la lucha de clases que sustituiría el capitalismo burgués por una sociedad comunista en la que desaparecería la propiedad privada por medio de la inmediata socialización de los medios de producción. Los jóvenes hegelianos (véase más detalles), incluidos Bauer y Feuerbach, ven la religión como la esencia humana alienada, y tratan de acabar con esta alienación mediante sus estudios críticos del cristianismo. Luego, Feuerbach va más allá de la religión, argumentando que cualquier filosofía que se concentre en el lado mental y no en el material de la naturaleza humana es una forma de alienación. Ahora Marx insiste en que no son ni la religión ni la filosofía, sino el dinero, la barrera para la libertad humana. El siguiente paso obvio es un estudio crítico de la economía. Esto es lo que Marx comienza ahora. La aparición del proletariado es un elemento clave en la obra de Marx.