Este texto se ocupará de la mitad más controvertida de la Ley de Leibniz, la identidad de los indiscernibles. La identidad de los indiscernibles establece que si los objetos x e y comparten todas las mismas propiedades, son idénticos. Este principio, dependiendo de cómo se interprete, es menos evidente. ¿Por qué no puede haber objetos distintos -esferas, huevos, partículas subatómicas o lo que sea- que compartan sus características? Podemos imaginar dos huevos que tengan la misma forma, tamaño, color y densidad junto con el resto de sus características, ¿no es así? Se Explorará supuestos contraejemplos a la identidad de indiscernibles, así como principios alternativos de individuación de objetos que pueden servir como atractivos competidores de la identidad de indiscernibles.