La genética es la rama de la biología que se ocupa de la herencia, la variación y los mecanismos por los que los rasgos se transmiten de padres a hijos. El término fue acuñado en 1905 por el genetista británico William Bateson (1861-1926) para separar una nueva disciplina científica de los conceptos que se remontan a Hipócrates (c.460-375 a.C.) y Aristóteles (384-322 a.C.). La genética moderna, también conocida como genética clásica, surgió de los estudios estadísticos de los patrones de herencia, los estudios microscópicos del comportamiento de los cromosomas y los estudios de las propiedades químicas y físicas del material genético. Durante la década de 1950 el estudio de la genética revolucionó con la prueba de que el ADN era el agente físico de la herencia y el descubrimiento de su estructura de doble hélice. A finales del siglo XX, los científicos habían desarrollado nuevas y poderosas tecnologías -técnicas de recombinación de ADN e ingeniería genética- capaces de manipular y transformar el material genético. El avance fue mayor en las dos primeras décadas del siglo XXI. La historia de la genética a partir de 1900 se puede dividir convenientemente en dos períodos. Durante el primer período, o “clásico” (1900-1950), la atención se centró en la ampliación y modificación de las hipótesis originales de Mendel a una amplia variedad de animales y plantas (incluidos los seres humanos), y en el establecimiento de la base física de la herencia en las estructuras celulares conocidas como cromosomas. El segundo período, el de la genética “molecular” (1950-presente), ha estado dominado por la búsqueda de las bases moleculares y bioquímicas de la estructura y función de los genes.