Deportación en Europa
Decenas de miles de judíos murieron durante la deportación y al llegar a los guetos entre 1939 y 1941. Muchos más seguramente habrían perecido si alguno de los planes de deportación hubiera llegado a buen puerto. Los líderes nazis hicieron declaraciones contradictorias sobre si a los judíos deportados se les permitiría tener su propio estado o si permanecerían en cuarentena en un sistema de reservas vigilado por Alemania. Aunque estas políticas eran brutales y crueles, no buscaban la aniquilación física de los judíos. De hecho, aunque los nazis estaban claramente dispuestos a aceptar una cantidad significativa de muertes de judíos durante la deportación y la creación de guetos e hicieron poco por mejorar las duras condiciones, y aunque estos planes de deportación pueden parecer descabellados, la evidencia es abrumadora de que fueron tomados en serio por los oficiales nazis, incluyendo a Hitler. Se dedicaron importantes recursos humanos y materiales a estos planes. Se iniciaron esfuerzos diplomáticos para trabajar en los detalles de las deportaciones con otros países.