Al replantear el estudio de Mesoamérica a partir de instituciones clave y su articulación entre sí, permitimos análisis comparativos que consideran múltiples escalas de la acción humana, no simplemente puntos de vista desde la cima de la cultura de élite y las estructuras de gobierno. Las escalas intermedias entre los hogares individuales y las entidades políticas son especialmente importantes para generar historias sociales más matizadas del pasado mesoamericano. La tensión entre las instituciones nahuas de las casas nobles de tipo patrón-cliente, como los teccalli, y los grupos de parentesco corporativo, como los calpolli, no es simplemente un punto de debate semántico, sino que ilustra un conflicto socioestructural entre instituciones culturales más jerárquicas y más heterárquicas que afectaban a la gestión de la tierra y otros recursos clave subyacentes a las economías de las sociedades mesoamericanas. Por lo tanto, conecta los marcos de acción colectiva relativos a cuestiones laborales y de recursos de ámbito más local tratados por investigadores como Ostrom con los marcos relativos a los sistemas fiscales y de gobernanza de ámbito político tratados por investigadores como Levi. Al igual que ocurre con las tensiones entre gumsa y gumlao dentro de la sociedad kachin, las estructuras sociales similares a los teccalli y los calpolli nos proporcionan instituciones indígenas de Mesoamérica para considerar la variabilidad de la acción colectiva en la gestión de recursos y la gobernanza. Con estas instituciones mejor documentadas en mente, incluida su variabilidad, pasaremos ahora a periodos anteriores de la historia mesoamericana, que cuentan con muchos menos textos pero ofrecen registros arqueológicos e iconográficos milenarios para evaluar las instituciones conocidas a través de los restos materiales.