El sistema esquelético, o esqueleto, comprende los tejidos de soporte de un animal, que sirven para proteger el cuerpo, o partes de él, y desempeñan un papel importante en la fisiología. El esqueleto está compuesto por hueso y cartílago, o una combinación de ambos, que proporcionan un marco para el cuerpo y sirven de sujeción para los músculos. Cuando los tejidos esqueléticos se encuentran fuera de las partes blandas del cuerpo de un animal, se dice que éste tiene un exoesqueleto. Si los tejidos esqueléticos se encuentran en el interior del cuerpo, como en todos los vertebrados, forman un endoesqueleto. Los diversos componentes estructurales del esqueleto humano incluyen colágeno, tres tipos diferentes de cartílago y una variedad de tipos de hueso. El sistema esquelético de los vertebrados está formado por el esqueleto axial (cráneo, columna vertebral y estructuras asociadas) y el esqueleto apendicular (extremidades o apéndices). El sistema esquelético se ha adaptado a las necesidades de muchos tipos de organismos diferentes. Se han hecho adaptaciones para caminar y correr, para la velocidad, la potencia, para cavar y excavar, para la locomoción sin extremidades (como en las serpientes) y para la locomoción aérea y acuática.