Internet no es el problema. El problema surge cuando se utiliza para socavar nuestro bienestar como seres autónomos que viven en sociedades libres. Las soluciones propuestas en esta entrada pueden provocar discusión y debate, en el espíritu de los mecanismos de democracia deliberativa que involucran al público. A la luz de las historias detalladas sobre los sitios de odio (hacia los grupos o la humanidad en general), la visualización por cámara web de los suicidios reales, el crecimiento exponencial de la pornografía infantil, el terrorismo basado en Internet y la delincuencia, es difícil recurrir a las respuestas de la Primera Enmienda. El texto aboga por una mayor responsabilidad social por parte de los proveedores de servicios de Internet y de todos los que navegan por la red. Al pedirnos que pensemos y actuemos como ciudadanos del mundo en línea, se insiste en que tenemos la obligación moral de enfrentarnos a quienes abusan de la tecnología utilizándola para difundir propaganda de odio y pornografía infantil, o participando en ciberacoso, o ayudando e incitando al terrorismo. Esto pretende servir como una llamada de atención y desafiará a sus lectores a reconsiderar sus puntos de vista sobre la libertad de expresión (véase; y también libertad de creación de medios de comunicación, libertad de comunicación, libertad de información, libertad de cátedra y la Convención sobre el Derecho Internacional de Rectificación, adoptada en Nueva York el 31 de marzo de 1953) en la era de Internet. Su objetivo es lograr un equilibrio entre el principio de la libertad de expresión (véase; y también libertad de creación de medios de comunicación, libertad de comunicación, libertad de información, libertad de cátedra y la Convención sobre el Derecho Internacional de Rectificación, adoptada en Nueva York el 31 de marzo de 1953) y las responsabilidades del individuo, la empresa, el Estado y la comunidad internacional. Propone un marco para la responsabilidad moral y social individual, corporativa e internacional en Internet. Defiende la necesidad de una mayor moderación de las actividades destructivas en línea, incluyendo el ciberacoso, la incitación al odio, el terrorismo y la pornografía infantil.