La piratería ha sido una característica importante y persistente de la historia marítima de Asia. De hecho, las organizaciones piratas más grandes de toda la historia se encontraron en Asia. Aunque a menudo se considera como la antítesis del comercio, la piratería en realidad está estrechamente relacionada con el mundo del comercio. Los piratas solían ser comerciantes (o contrabandistas) y dependían de los comerciantes para equipar sus barcos y vender su botín. A pesar de la dimensión económica obvia y primaria de la piratería, los piratas también eran actores políticos. Esta observación es significativa porque la piratería se ha distinguido tradicionalmente de otras formas de depredación marítima (especialmente el corsario, pero también la guerra naval) al enfatizar su naturaleza supuestamente privada. En Asia, sin embargo, la historia de la piratería está muy bien definida por sus contextos políticos. Los piratas mismos formaron políticas, ya sea como parte de comunidades costeras establecidas o en sus esfuerzos por construir sus propios estados. Además, como era el caso en Europa, los piratas a menudo se confabulaban con estados territoriales que los utilizaban como un instrumento del poder estatal, para hostigar y debilitar a sus rivales. La dimensión política de la piratería asiática se ha pasado por alto durante mucho tiempo debido a la preponderancia de los conceptos y fuentes europeos, que tienden a representar a todos los asiáticos involucrados en la depredación marítima como meros delincuentes. Estudios más matizados de piratas asiáticos, especialmente cuando se basan en fuentes no europeas, prometen nuevos conocimientos sobre el mundo comercial, social y político de la Asia marítima.