Un récord del 35% de los estadounidenses había asistido al menos a cuatro años de universidad en 2018, frente al 4,6% en 1940. Pero con el aumento de las matrículas hasta cuatro veces más rápido que la inflación, muchos graduados se enfrentan a elevadas deudas universitarias -casi 30.000 dólares de media- y más del 40% están subempleados en sus primeros trabajos. Estas tendencias plantean la cuestión de si un título universitario vale hoy el tiempo y el dinero. Los estudios siguen mostrando que un título de cuatro años aumenta los ingresos de por vida con respecto a los de los graduados de secundaria, pero las nuevas investigaciones muestran que no todos los graduados verán un fuerte retorno de la inversión, dependiendo del género, la raza, los ingresos familiares y el tipo de título. Los empresarios, por su parte, se quejan de que no encuentran trabajadores cualificados para ocupar puestos de trabajo bien remunerados que no requieran un título universitario. Algunos expertos recomiendan ampliar los programas de formación alternativos de bajo coste, como la formación profesional y los “campamentos de entrenamiento” basados en habilidades. Los defensores del consumidor plantean la preocupación de que algunos programas de capacitación con fines de lucro requieren supervisión para evitar el aprendizaje inadecuado o el fraude, sin embargo, la administración Trump ha estado desregulando la industria. Este debate tiene varios siglos de historia.