Inquilino es el arrendatario de una vivienda, la persona, natural o jurídica, que ha tomado una casa o parte de ella en alquiler para habitarla. En la historia de los derechos de los inquilinos y su régimen, la política estaba dominada por un enfoque descendente. Estaba influenciada por ideologías profesionales y políticas, orgullo cívico, restricciones financieras y barreras geográficas. No se consultó ni participó a los inquilinos. Desde finales de la década de 1960, el descontento de los inquilinos fue en aumento, ya que pequeños grupos de todo el país protestaron y la confianza entre los inquilinos y las autoridades locales se erosionó. Las acciones de los inquilinos fueron paralelas a cambios sociales más amplios que incluían una mayor conciencia de los derechos de los consumidores y de las opciones del mercado. Los beneficios de una política que fomente la “inclusión” y la elección se pusieron de manifiesto con la reconstrucción de Hulme en Manchester en la década de 1990. Es importante que el enfoque de Hulme no se vea secuestrado por calendarios políticos impuestos desde el exterior o por intereses profesionales o financieros. Del mismo modo, es esencial que el nuevo y ambicioso objetivo de aumentar la construcción de viviendas anunciado por el gobierno no caiga en la trampa de las administraciones anteriores, sino que desarrolle una estrategia basada en la consulta y la participación local. La principal lección de la historia reciente es que no hay ningún atajo que evite la necesidad de una consulta y participación paciente y genuinamente local en materia de vivienda.