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Engaño

Este término, en el contexto legal, no solamente se refiere a información falsa o errónea, sino también al abuso intencional ante la falta de suministro de información al que debería recibirla. En comunicación no siempe es así. El engaño suele definirse como el hecho de engañar intencionadamente, o al menos a sabiendas, a otra persona. El engaño implica hacer creer a alguien, a propósito, algo que el engañador sabe que es falso. Definir el engaño de esta manera tiene varias implicaciones. Para empezar, la verdad y el engaño no son polos opuestos, y el engaño y la falsedad están lejos de ser sinónimos. Por ejemplo, un supuesto error honesto, es decir, decir algo que uno cree incorrectamente que es verdad, no es un engaño. O decir algo que se sabe que es falso no es engaño si se dice de tal manera que el oyente debería saber que es falso. El sarcasmo es un ejemplo obvio. En ninguno de estos casos hay intención de engañar. Sin embargo, decir algo que es literalmente cierto de forma sarcástica para que el oyente infiera algo falso puede ser engañoso. En resumen, lo que es literalmente cierto puede ser engañoso, y decir algo falso no tiene por qué ser una mentira. Siguiendo esta línea de pensamiento, se pueden hacer distinciones útiles entre los engaños reales, los intentos de engaño, los mensajes percibidos como engañosos y los mensajes que son funcionalmente engañosos. El engaño real está destinado a engañar y consigue este fin. La persona a la que se dirige es engañada a propósito. En las tentativas de engaño, alguien intenta engañar, y hay intención de engañar, pero el objetivo no es realmente engañado. Esta situación puede considerarse un engaño fallido. En el engaño percibido, la persona destinataria piensa que alguien ha intentado engañarla, aunque pueda haber o no intención de engaño. Por último, los mensajes que son funcionalmente engañosos inducen a error a los demás, independientemente de la intención o la percepción de la misma. Los mensajes funcionalmente engañosos conducen al mismo resultado que el engaño sin meterse en la cabeza de las personas para determinar la intención. Así que los errores honestos pueden ser percibidos como engaño, funcionalmente engañosos, o ambos.

Teoría de la Disonancia Cognitiva

En este texto se proporciona una breve revisión de la teoría original de la disonancia cognitiva y de las revisiones de la teoría original. A continuación, se evalúa críticamente las revisiones de la teoría discutiendo las investigaciones recientes que han cuestionado cada una de estas revisiones. Finalmente, se presenta una revisión recientemente propuesta y pruebas preliminares de esta revisión.

Virtualidad

La línea de argumentación que aquí se propone no es ciertamente específica de los estudios de Internet: la radio, la televisión y el teléfono deben entenderse igualmente a través de sus apropiaciones particulares. Por ejemplo, la televisión que ve un euroamericano aislado es bastante más virtual que un televisor en el entorno comunitario de una taberna mexicana o una sala de estudiantes. Además, como se ha señalado anteriormente, hay algunas pruebas de que las nuevas formas de mediación se experimentan históricamente por primera vez como “virtuales”, ya que parecen sustituir o mediar otras formas de mediación que se han establecido históricamente como “reales”. ¿Por qué la gente parece pensar que los teléfonos son más reales que los chats de Internet? Al mismo tiempo, la enorme relevancia social de las nociones de virtualidad y ciberespacio en relación con Internet parece apuntar a algo específico de los medios de comunicación. No a características específicas de los medios de comunicación, sino más bien (como se ha señalado anteriormente) a una convergencia histórica y geográficamente localizable de la política con una inversión en la definición de Internet como un “espacio aparte”. Parece perfectamente válido tratar la distinción online/offline como parte de una fase de transición tanto para los usuarios como para los investigadores. Fue una forma de que ambos pensaran en los potenciales comunicativos y las especificidades de una serie de nuevos medios en el proceso de ver cómo asimilarlos en una amplia gama de prácticas sociales e instituciones. Es más que probable que la distinción entre online y offline se considere bastante pintoresca y poco comprensible dentro de diez años. Los usuarios y los investigadores ya han avanzado mucho en el proceso de desagregar “Internet” en su diversidad de tecnologías y usos, generando un paisaje mediático en el que la virtualidad no es claramente una característica de los medios de comunicación, sino una práctica social de uso de los medios entre muchas otras. Además, el alejamiento de la “virtualidad” no es sólo una cuestión de agendas de investigación, sino también de la evolución de las prácticas de los usuarios, así como de las estructuras de regulación comercial y legal. La diversidad social real y el cambio en la conformación de la distinción online/offline significa que hay una necesidad desesperada, en primer lugar, de investigación etnográfica que esté atenta tanto a la rica particularidad como a la comprensión “holística” de las relaciones sociales; y, en segundo lugar, de etnografía comparativa e histórica. Resulta bastante inútil buscar de forma abstracta correlaciones entre las variables de las “características” de los medios de comunicación y las prácticas comunicativas cuando los participantes se afanan en redefinir ambas cosas en distintas épocas y lugares.

Modelos Tradicionales de la Comunicación Humana

Este texto revisa los modelos teóricos tradicionales de la comunicación humana, tanto de la disciplina de la comunicación como de otras áreas de estudio. Se centra en el “modelo de código”, un modelo generalizado que esboza la conceptualización tradicional del funcionamiento de la comunicación humana. Tras describir este modelo, se identifican varias deficiencias del mismo, sobre todo la variedad de situaciones y experiencias cotidianas que no puede abordar adecuadamente.

Códigos Comunicativos

En primer lugar, se analizara en qué consiste un código comunicativo y cómo se desarrolla. A continuación, se examina las distintas dimensiones en las que pueden variar los códigos comunicativos, que pueden utilizarse para evaluar la utilidad de los distintos códigos comunicativos para diferentes tareas comunicativas. Aquí se ha ofrecido una definición de los códigos comunicativos centrada en el procesamiento de mensajes, y hemos proporcionado algunos ejemplos de códigos comunicativos que se utilizan con frecuencia para activar los estados meme y ayudar a los comunicadores a crear un entendimiento eficaz. Hemos argumentado que, a diferencia de los sistemas mediáticos, no tenemos que tener un código para comunicarnos con éxito. Sin embargo, los códigos comunicativos facilitan la comunicación; por ello, a menudo surgen a través de repetidas interacciones comunicativas si no empezamos con un código compartido. A continuación, articulamos un conjunto de propiedades clave -rigidez sintáctica, complejidad sintáctica, uso común y límites de la temática- que pueden utilizarse para evaluar los códigos, así como para compararlos y contrastarlos entre sí. La identificación de un conjunto de propiedades comunes a todos los códigos comunicativos nos ayuda a reconocer los aspectos funcionales comunes a varios códigos y a disipar las limitaciones conceptuales que acompañan a la dicotomía tradicional “verbal/no verbal” al pensar en los códigos comunicativos.

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