La serie total de fenómenos, lo condicionado, lo es por la categoría de relación: la búsqueda de lo incondicionado, por tanto, es también la búsqueda de la totalidad de las condiciones según tres clases de relación: según la “relación categórica” (la que tiene el accidente con la sustancia), el sujeto absoluto; según la “relación hipotética” (del efecto con su causa), la totalidad de condiciones de los fenómenos; según la “relación de acción recíproca” (que todas las sustancias mantienen entre sí), la unidad absoluta de todo lo que puede ser pensado, el fundamento de todo. A estos tres incondicionados llama Kant “ideas” (trascendentales), porque, igual que las ideas platónicas, son como modelos ideales de todas las cosas; no conceptos, sino “todos absolutos” en el terreno de la psicología, de la cosmología y de la teología. Con el título del “ideal de la razón pura”, trata Kant de la idea de Dios y de los fundamentos racionales de la teología. Es ésta la tercera de las ideas trascendentales, a la que llama “ideal” porque, más que las otras, se acerca a lo que eran los paradigmas (sistema de creencias, reglas o principios) platónicos: eran éstos los modelos de todas las cosas en el terreno ontológico; para Kant, el ideal trascendental es el paradigma (modelo, patrón o marco conceptual, o teoría que sirve de modelo a seguir para resolver alguna situación determinada) de la razón, pero solo en el terreno práctico, como principio regulador de la actividad del pensar.