Este texto se ocupa del desempleo de desequilibrio, en economía y ciencas sociales. Las actitudes hacia el desempleo no pueden entenderse aisladas de las actitudes hacia el trabajo y el empleo: es el significado que se da al trabajo y a su forma privilegiada en nuestras sociedades, el empleo asalariado permanente, lo que da sentido al periodo de desempleo. En las sociedades productivistas, el valor otorgado al trabajo, heredado de la triple tradición de la enseñanza de la Iglesia, del pensamiento liberal y de los teóricos socialistas, no ha cambiado fundamentalmente desde los años 1930. El empleo y la cualificación siguen determinando la posición de un individuo en la sociedad, en relación consigo mismo y con los demás, y definiendo su identidad personal y social. El hecho es que los desempleados experimentan diferentes condiciones sociales y pertenecen a diferentes grupos sociales, por lo que el desempleo no es sólo un indicador, sino una condición que es experimentada y utilizada de forma diferente por los distintos grupos sociales.