Dos importantes fuerzas geológicas, las olas y las mareas, actúan conjuntamente para esculpir el paisaje costero. Las olas son causadas por la transferencia de energía del viento al agua. El aumento de la altura de las olas es el resultado de los correspondientes aumentos de la velocidad del viento, de su duración y del fetch (la distancia que recorre el viento sobre el agua). La refracción de las olas (la curvatura de las líneas de las crestas de las olas cuando se acercan a la costa) se produce cuando las olas se desplazan hacia aguas poco profundas (menos de la mitad de su propia longitud de onda). Las mareas son el resultado de la gravedad y de las fuerzas centrífugas ejercidas entre la Luna, el Sol y la Tierra.