Esta entrada se ocupa del Neoliberalismo en la sociedad y política moderna. El texto explora las fuentes del notable éxito del neoliberalismo y las raíces de su actual declive. El atractivo del neoliberalismo es su promesa de libertad en forma de libre elección sin restricciones. Pero esa libertad es una trampa: tenemos la suficiente libertad para ser responsables de nuestros fallos, pero no lo suficiente para crear un cambio genuino. Si elegimos correctamente, ratificamos nuestra propia explotación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Y si elegimos mal, somos relegados a la oscuridad exterior y luego satanizados como la causa de los males sociales. Al trazar las raíces políticas y teológicas del concepto neoliberal de libertad, una parte de la literatura más reciente ofrece una nueva perspectiva, una que enfatiza la dinámica de la raza, el género y la sexualidad. Más que eso, explica el ascenso del populismo de derecha, argumentando que, lejos de romper con el modelo neoliberal, en realidad se duplica en los rasgos más destructivos del neoliberalismo. Ni el liberalismo ni el neoliberalismo pueden entenderse de forma coherente sin hablar de capitalismo y democracia. Si el liberalismo nombra la ideología política alineada con el surgimiento histórico del capitalismo de “libre mercado” y la democracia representativa de estilo occidental, el neoliberalismo significa un régimen particular de liberalismo, capitalismo y democracia que se ha globalizado desde la década de 1970, en forma de una promoción estatal activa de los principios del mercado y la competencia que los críticos consideran antitéticos a la democracia.