Mientras que una constitución encarna los términos del contrato social del que el pueblo de un país forma parte, el constitucionalismo representa la manera en que una constitución es implementada, aceptada, respondida y utilizada en la sociedad. Además, mientras que el mérito de una constitución radica en la manera apropiada en que representa y aborda las necesidades de una sociedad, la medida del éxito del constitucionalismo es el nivel de su penetración en la cultura y el estilo de vida de las personas. Dentro de las tradiciones islámicas, hay cuestiones sobre la primacía de la religión como base de la constitución y el estado, y la compatibilidad de las ideas occidentales de democracia y estado de derecho. Algunos autores sostienen que desde que surgió el constitucionalismo islámico hace un siglo, éste ha pasado por varias fases. Inicialmente el Islam apareció como una limitación al gobierno y a la legislación, antes de llegar a ser visto como la base del estado y de la constitución, y más recientemente, en una fase incipiente y post-ideológica, ha habido un retorno a una idea de gobierno limitado dentro del Islam.
En el contexto de las tradiciones occidentales, en comparación con las del Este y el Sur Global, se puede ver muy claramente una dicotomía fundamental entre la libertad individual y la responsabilidad colectiva. Quizás la característica más grande del orden constitucional occidental se centra en la libertad individual como elemento básico de la vida social, mientras que en el Este y en algunas partes del Sur Global el énfasis se ha puesto, al menos comparativamente, en la estadidad y la lealtad colectiva.