Existen tres categorías principales de armas de guerra: las armas no convencionales (es decir, las armas nucleares, químicas y biológicas), las armas convencionales (todas las demás armas) y las armas digitales o cibernéticas1 (ciberguerra). Las armas han sido transportadas y entregadas por una amplia variedad de vehículos, a menudo llamados plataformas de armas. Entre ellos se encuentran embarcaciones navales como el buque de línea, el acorazado, el submarino y el portaaviones; aviones como el caza, el bombardero y el helicóptero; y vehículos terrestres como el carro y el tanque. En la actualidad, los principales usuarios de las armas siguen siendo los Estados, que controlan su desarrollo, producción y acceso, y las utilizan principalmente con fines militares y policiales. Algunos consideran que el control de las armas es esencial en una sociedad desarrollada, mientras que otros sostienen que los ciudadanos deben tener siempre un arma para poder luchar, si es necesario, contra un agresor (conciudadano abusivo o invasor) o un poder corrupto.
Los militares amplían la definición del término arma a todos los dispositivos que participan en la guerra, aunque no causen una destrucción inmediata. Los ejemplos incluyen la inteligencia y la logística. El conjunto de equipos necesarios para el uso de una munición (proyectil, bomba o misil) se denomina sistema de armas.