Crisis de la Exclusión
El proyecto de ley de exclusión fue una ley que sumió a Inglaterra en una profunda crisis política entre 1678 y 1681. La intención del proyecto de ley era excluir al hermano del rey Carlos II, (más tarde rey Jaime II) de la sucesión al trono porque era católico romano. El Court Party (el partido de la corte, más tarde los tories) se opuso a la exclusión, mientras que el Country Party (el partido del país, más tarde los whigs) apoyó la exclusión. La cuestión de la exclusión ocupaba la mente del público. Toda la prensa y los púlpitos del reino tomaron parte en el conflicto. Por un lado, se sostenía que la constitución y la religión del Estado nunca podrían estar seguras bajo un rey papista; por otro, que el derecho de Jacobo a llevar la corona a su vez derivaba de Dios, y no podía ser anulado, ni siquiera por el consentimiento de todas las ramas de la legislatura. Cada condado, cada ciudad, cada familia, estaba en agitación. Los whigs tenían una mayoría tan grande en la Cámara de los Comunes que el proyecto de ley de exclusión pasó por todas sus etapas allí sin dificultad. Pero el genio de Halifax, en la Cámara de los Comunes, acabó con toda la oposición. Abandonado por sus colegas más importantes, y enfrentado a una multitud de hábiles antagonistas, defendió la causa del duque de York, en una sucesión de discursos que, muchos años después, fueron recordados como obras maestras del razonamiento, del ingenio y de la elocuencia. Pocas veces la oratoria cambia los votos. Sin embargo, el testimonio de los contemporáneos no deja lugar a dudas de que, en esta ocasión, los votos fueron cambiados por la oratoria de Halifax.