Como todas las profesiones y aspirantes a profesiones, la gestión ha evolucionado como resultado de una combinación de accidentes, incidentes e iniciativas aisladas y poco sistemáticas, junto con descubrimientos afortunados, actividades pioneras y específicas, investigaciones de expertos y empresas pioneras. La gestión ha tenido que responder a las exigencias públicas, económicas y medioambientales, y a las presiones de los políticos, los intereses financieros y los cambios sociales y jurídicos. La gestión ha tenido que enfrentarse a las revoluciones industriales, sociales y tecnológicas, y convertirse y seguir siendo eficaz en respuesta a las limitaciones y oportunidades que ofrece cada una de ellas. Por encima de todo, la gestión es una actividad humana, que requiere una fuerte identidad y afinidad con las personas que componen las partes interesadas: clientes, proveedores, personal y patrocinadores, así como intereses creados, expertos y comentaristas. Las presiones hacen que se busque y se exija cada vez más un enfoque “profesional”, lo que exige conocer y comprender plenamente de dónde proceden las lecciones históricas y actuales, y qué se aprendió de ellas.