El respeto a la jerarquía de las leyes es fundamental para el Estado de Derecho, ya que dicta cómo se aplicarán en la práctica los distintos niveles de la ley. En general, los niveles fundamentales de la jerarquía consisten en: una constitución o documento fundacional; estatutos o legislación; reglamentos; y procedimientos. Comprender la jerarquía de las leyes ayuda a desarrollar un marco legal y reglamentario claro y coherente para las elecciones, garantizando que cada nivel de jerarquía contenga el contenido y los detalles adecuados. Sin embargo, hay principios generales que son comunes a la mayoría de los países y que son clave para determinar la finalidad de cada ley dentro de un marco legal y reglamentario y, en última instancia, para hacer valer su autoridad y validez. En cuanto a los elementos básicos de la jerarquía, una constitución establece los principios jurídicos y democráticos fundamentales que su gobierno está obligado a mantener, y por ello se considera la ley suprema de un país a la que deben adherirse todas las demás leyes. Un estatuto es una ley promulgada por una legislatura para gobernar la sociedad, y su autoridad se deriva de la constitución o documento fundacional de un país, que autoriza a la legislatura a promulgarlo. Los reglamentos son emitidos bajo la autoridad de un estatuto por una división del gobierno o por un organismo especial. En derecho Chileno, por ejemplo, el artículo primero del Código Civil define la ley como una declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita por la Constitución, manda, prohibe o permite. Existen diversos tipos de leyes.