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Filosofía Medieval

Esta entrada se ocupa de la historia de la filosofía medieval. [rtbs name=”historia-medieval”] El propósito de la filosofía medieval no era construir grandes sistemas, ni desarrollar visiones del mundo (al menos en este punto guarda cierta similitud con la filosofía del siglo XX). El filósofo medieval ya tenía una visión del mundo: la religiosa. De hecho, el tema dominante de la época (tanto en los autores cristianos, como en los musulmanes y judíos) fue el intento de conciliar aquélla con las ideas filosóficas clásicas. Durante este proceso emergió una tradición filosófica clara y distinta, a cuya aparición coadyuvó la fundación de las universidades de Bolonia, París y Oxford. En el contexto cristiano, esta tradición filosófica se conoce por el nombre de escolasticismo o escolástica, la filosofía de escuelas y escolares.

Antropología Religiosa

La antropología religiosa se interesa más por el ser humano que por la etnia; más concretamente, los datos de la etnología sólo sirven para definir mejor, a través de las culturas que son su obra, las leyes generales del homo religiosus. Por consiguiente, la etnología religiosa proporcionará una base a la antropología que, por otra parte, no puede prescindir de la contribución de las ciencias biológicas, psicológicas y sociológicas. Esta unión de las disciplinas más diversas debe destacarse claramente, porque desgraciadamente existe la tendencia a convertir la antropología religiosa en un capítulo de la antropología social, que no es más que otro nombre para la sociología. Sin embargo, como señala Spiro, la antropología social no estudia la religión como tal, sino el papel -o la función- que la religión desempeña en la sociedad: control social, integración del individuo en la comunidad, rebelión ritual, terapia, etcétera.

Religión como Ideología

Ni el judaísmo ni el cristianismo son formaciones homogéneas. Surgidos como mitos de acción, han añadido mitos de representación, verdades de especulación y verdades de aparato. Si el mito del dios-voluntad, del absoluto que se revela exclusivamente en la voluntad de sus testigos, en la historia de su fraternidad y de sus luchas, que no se revela ni en la naturaleza ni en la imaginería humana, y que nunca se revela, puesto que la historia no termina, Si este mito actuara como reductor de todos los demás mitos, no sería una ilusión, sino una incitación, una provocación al compromiso total y a la abnegación total.

Psicología de la Religión

Este texto explora las ideas, a menudo contradictorias, que la gente tiene sobre la religión y las creencias religiosas, la espiritualidad, el fundamentalismo y el ateísmo. Se examina si elegimos ser religiosos o si se debe a factores como los genes, el entorno, la personalidad, la cognición y las emociones. Analiza los efectos de la religión en la moral, la salud y el comportamiento social y se pregunta si la religión sobrevivirá en nuestra sociedad moderna. Ofreciendo una visión equilibrada, este texto muestra que tanto la religiosidad como el ateísmo tienen sus propios costes y beneficios psicológicos, siendo algunos de ellos más destacados en determinados entornos. Los científicos sociales investigan lo que el ser humano puede hacer para mejorar su calidad de vida. Sus hallazgos se hacen eco de lo que las prácticas religiosas perfeccionaron hace siglos.

Mártir

Cielo y clima

La Iglesia no era en absoluto una fuerza política; siguiendo los pasos de los Apóstoles, sus líderes enseñaban la sumisión a toda autoridad. Sin embargo, mientras que los judíos, aceptados como monoteístas, podían mantenerse al margen del culto oficial de los emperadores, la misma actitud por parte de los cristianos -relativamente desconocidos- suscitaba una mayor desconfianza, que a veces se convertía en hostilidad e incluso violencia. Las persecuciones, cuyo fundamento jurídico sigue siendo objeto de debate, pueden haber sido en su mayor parte episódicas y locales; los emperadores Decio (249-251) y Diocleciano (284-305) son los únicos que aplicaron sistemáticamente una política de represión. Sin embargo, el clima de persecución fue lo suficientemente marcado como para que la perspectiva del martirio permaneciera en el horizonte de toda vida cristiana. El culto al que se somete casi inmediatamente a los mártires no puede sino reforzar esta convicción. En estas condiciones, pedir el bautismo era comprometerse a seguir a Cristo hasta el final, declararse dispuesto a “llevar la cruz”, como se decía entonces, “día tras día”. El monacato tomaría más tarde el relevo de esta espiritualidad. El mártir es el origen de palabras como martirio y martirizar. Como verbo, significa dar muerte por adherirse a una creencia, fe o profesión; infligir dolor agonizante: torturar. Muy popular tanto en Oriente como en Occidente, San Jorge se convirtió en el patrón de jinetes, arqueros y soldados, y de muchas ciudades y países, entre ellos Inglaterra.

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