Sigmund Freud tenía amplias ambiciones sobre lo que el psicoanálisis podía aportar al pensamiento humano. Pero las propias redacciones de Freud rara vez han sido evaluadas desde la perspectiva de la filosofía política. Los teóricos de la política encontrarán en la escuela que Freud estableció un rico almacén de ideas. Para nosotros, enlazar con lo que Freud decía significa unirnos a la gran conversación sobre cuáles deben ser los fines de la sociedad justa, así como sobre cómo debe ser una persona plenamente desarrollada. Hoy en día, desde el punto de vista de la historia intelectual, Freud se perfila como tema de una forma aún mayor que en los años sesenta. Su pensamiento ha incidido, para bien o para mal, en cómo pensamos sobre el carácter y la naturaleza de los impulsos humanos. La propia vida privada se ha visto afectada, hasta el punto de que los candidatos políticos se sienten ahora libres para utilizar material íntimo de la vida privada con fines públicos manipuladores. Sin embargo, después de todo este tiempo, los politólogos siguen mostrándose reacios a considerar la necesidad de explorar la dimensión psicológica de todos los acontecimientos políticos. Sin reducir la política al psicoanálisis, ni inflar las categorías psicológicas para abarcar toda la política, se ofrece una mirada introductoria al campo del psicoanálisis. Al reunir las distintas disciplinas de la psicología y la política, rompe con el parroquialismo.