La antropología religiosa se interesa más por el ser humano que por la etnia; más concretamente, los datos de la etnología sólo sirven para definir mejor, a través de las culturas que son su obra, las leyes generales del homo religiosus. Por consiguiente, la etnología religiosa proporcionará una base a la antropología que, por otra parte, no puede prescindir de la contribución de las ciencias biológicas, psicológicas y sociológicas. Esta unión de las disciplinas más diversas debe destacarse claramente, porque desgraciadamente existe la tendencia a convertir la antropología religiosa en un capítulo de la antropología social, que no es más que otro nombre para la sociología. Sin embargo, como señala Spiro, la antropología social no estudia la religión como tal, sino el papel -o la función- que la religión desempeña en la sociedad: control social, integración del individuo en la comunidad, rebelión ritual, terapia, etcétera.