Felicidad
Nunca es fácil encontrar una definición precisa para una palabra o una expresión como “felicidad”, que es de uso común generalizado y que también tiene significados específicos en una o más disciplinas profesionales o académicas. Los usos son múltiples y aunque es cuestionable que alguna escuela importante de pensamiento filosófico niegue rotundamente la importancia de la felicidad la noción ordinaria es algo confusa. Dejando a un lado los usos en los que ser feliz es estar ligeramente borracho o achispado, en los que ser de gatillo fácil es ser irresponsable, o en los que ser feliz haciendo algo es poco más que un eufemismo de cortesía para la aceptación, quedan dos significados distintos tanto en el uso común como en el profesional, que son relevantes para la consideración de la felicidad organizativa. Uno de ellos vincula la felicidad con el florecimiento humano, el otro vincula la felicidad con un estado emocional. Dicho de otro modo, uno se refiere a una vida que va bien, el otro a un estado de ánimo. Esta distinción tiene especial relevancia cuando se trata de las preguntas y el diseño de la investigación. Las distintas culturas definen la felicidad de forma diferente. El bienestar está lejos de ser universal. He aquí varios modelos que ayudarán a entender el mundo -y a la propia mente-.