Dos cuestiones son fundamentales para el diseño estructural: cómo asignar el trabajo (diferenciación) y cómo coordinar los diversos esfuerzos después de repartir las responsabilidades (integración). Las organizaciones que han tenido éxito emplean diversos métodos para coordinar los esfuerzos individuales y de grupo y para vincular las iniciativas locales con los objetivos de todo el sistema. Lo hacen de dos maneras principales: verticalmente, a través de la cadena de mando oficial, y lateralmente, mediante reuniones, comités, funciones de coordinación o estructuras de red. La estructura debe diseñarse teniendo en cuenta la estrategia, la naturaleza del entorno, los talentos de la fuerza de trabajo y los recursos disponibles (como el tiempo, el presupuesto y otras contingencias). Una de las primeras decisiones críticas que hay que tomar cuando se forma una nueva empresa es determinar la estructura formal de la organización. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La estructura formal de la empresa afecta a cuestiones como la responsabilidad, la propiedad, la estrategia operativa y los impuestos.