Constantinopla
Constantinopla se había convertido en la única capital imperial en el este por el reinado de Teodosio I (378-95). Esta entrada sobre Constantinopla describe la transformación de la pequeña ciudad de provincias en el escenario supremo de la proyección del poder imperial. La ciudad, dotada de una gran riqueza, era una mezcla de estilos arquitectónicos y artísticos y superó importantes desventajas de ubicación: se encontraba en una falla sísmica, carecía de suministro de agua dulce local y estaba abierta a los ataques del lado europeo. La ciudad medieval de Constantinopla era esencialmente como la dejó el emperador Justiniano del siglo VI. Permaneció comercialmente vibrante y culturalmente cosmopolita, con una importante población judía y colonias de comerciantes árabes musulmanes e italianos.