A través de la reestructuración política, el Estado del bienestar ha logrado mantenerse con éxito como orden social. Y mientras que algunas de las herramientas y políticas de reestructuración muestran similitudes y convergencias, por ejemplo, al centrarse en el lado de la oferta de la economía, la agencia política en cada estado de bienestar es marcadamente diferente y la política del lado de la oferta se aplica de diversas maneras. En contra de la mayoría de las expectativas, las economías pequeñas han mostrado una notable resistencia frente a las crisis económicas y los efectos de la globalización, y las economías más grandes no han renunciado al bienestar social, sino que han adaptado sus modelos de redistribución a los cambios económicos mundiales.
Ciertamente, los cambios económicos globales tienen un impacto en el Estado del bienestar, y los cambios inducidos reflejan nuevas necesidades. La estrategia económica general de algunos países cambió, dando lugar a la introducción de nuevas industrias o al apoyo de nuevas tecnologías, mientras que las formas más antiguas de industria se cerraron. Estos cambios estructurales van de la mano de una nueva atención a las exigencias del mercado laboral en general y a la educación adecuada fomentada por el Estado del bienestar en particular.