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Neohumanismo

Esta entrada se ocupa del Neohumanismo. Tiene varios aspecto. Así, se dice que el derecho laboral debe ir buscando fórmulas que devuelvan al trabajador su carácter originario de actividad esencialmente humana, a la que el hombre se entrega instintivamente. Pero es distinto su aspecto histórico global, más cercano a la ayuda humanitaria tras el año 1945. El neo-humanitarismo se asemejaba al humanitarismo previo a las guerras mundiales del siglo XX en una última forma: el paternalismo. Sin duda, el paternalismo de los sectores humanitarios de posguerra se diferenciaba de los colectivos humanitarios precedentes de tres maneras significativas. Con los misioneros perdiendo terreno frente a los expertos en desarrollo, los agentes humanitarios eran más propensos a citar a la humanidad que a Dios para explicar por qué les importaba. Eran más sensibles al lenguaje infantil y descartaron cualquier insinuación de que estas personas eran “atrasadas” o “infantiles”, aunque las distinciones entre “no desarrollados” y “desarrollados” conservaban imágenes evolutivas en las que Occidente mostraría al resto del mundo su futuro. Y, utilizaron el conocimiento de los expertos y utilizaron un lenguaje cuasi-tecnocrático para justificar sus intervenciones. Aunque estos cambios podían sugerir un enfoque más respetuoso, el humanitarismo seguía siendo algo que se hacía por y para los demás, no con los demás. Recordando cómo los abolicionistas razonaron que el colonialismo ayudaría a expiar los pecados de la esclavitud, los que argumentaban a favor de varios tipos de asistencia señalaban las responsabilidades que los ricos tenían con los pobres, no sólo por razones morales sino también por las responsabilidades causales, heredadas por Occidente a causa del colonialismo. También, como había ocurrido con los abolicionistas, muchos argumentaban que la libertad, la independencia y la soberanía significarían poco sin las herramientas intelectuales y materiales necesarias para el autogobierno, el desarrollo y el progreso. Una característica dominante de la primera Ilustración -la preocupación por el valor humano individual- recibió un nuevo impulso de la religión en la reacción contra la razón. La demanda de reformas y la creencia en el progreso humano se equipararon ahora con los principios cristianos tradicionales, como la comunalidad humana y la preocupación de Dios por todas las personas. El humanitarismo religioso evitó la política radical e ignoró la cuestión de los derechos de la mujer, a pesar del fuerte apoyo que recibió el movimiento entre las mujeres. Esta combinación de objetivos humanitarios y fe cristiana era similar, en algunos aspectos, a la de la Ilustración, pero muy diferente en su tono emocional y sus justificaciones religiosas.

Historia de la Acción Humanitaria

Ese siglo XX de acción humanitaria planteó retos considerables, pero los miembros de la comunidad humanitaria sabían lo que hacían y cómo hacerlo. Proporcionaron un alivio que salvó vidas. Lo hicieron siguiendo varios principios básicos: la imparcialidad, ya que deben prestar ayuda en función de las necesidades, no de quiénes están siendo ayudados o dónde viven; la neutralidad, ya que deben evitar aparentar que actúan de manera que favorezcan a una u otra parte; y la independencia, ya que deben estar desvinculados de cualquier parte con intereses en el conflicto. Esto hace que los principios humanitarios sean apolíticos, una de las claves de su éxito. Si los estados creían que los esfuerzos humanitarios trataban de influir en los resultados o dar forma a los acuerdos de la posguerra, entonces rechazaban la entrada a los bienhechores entrometidos. Siguiendo su versión de Mateo 22:21: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, los defensores de los principios humanitarios se aferraron a la ética y dejaron la política al mundo de los estados. En los años 90, todo cambió. La Guerra Fría fue historia, reemplazada por “nuevas guerras” que creaban complejas emergencias humanitarias. De hecho, estas nuevas guerras no eran tan nuevas, y las emergencias humanitarias siempre habían sido complejas, pero la comunidad internacional actuó como si nunca hubiera visto nada parecido.

Planificación de Recursos Humanos

Noción de Planificación de Recursos Humanos En materia de empleo y relaciones laborales en la Unión Europea y/o España, se ha ofrecido [1], respecto de planificación (véase más en esta plataforma general) de recursos humanos, la siguiente definición: Conjunto de actividades dirigidas a racionalizar y organizar la […]

Capital Humano

Esta entrada se ocupa del Capital Humano, como conjunto de conocimientos, entrenamiento y habilidades poseídas por las personas que las capacitan para un objetivo concreto; dicho de otra forma, los talentos y capacidades que los individuos aportan al proceso de producción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Las empresas, los gobiernos y los individuos pueden invertir en este “capital” de la misma manera que pueden invertir en tecnología y edificios o en finanzas.

Crimen contra la Humanidad

Por crimen contra la humanidad, o crimen de lesa humanidad (la Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad fue adoptada en Nueva York, el 26 de noviembre de 1968 por la Asamblea General en su resolución 2391 (XXIII) y entró en vigor el 11 de noviembre de 1970, de conformidad con el artículo VIII; véase también la información sobre los delitos o crímenes de lesa humanidad y acerca de los crímenes contra la humanidad), se entienden, a los efectos del Estatuto de la corte penal internacional aprobado en julio de 1998, diferentes tipos de actos inhumanos graves cuando reúnan requisitos como “la comisión como parte de un ataque generalizado”. La presencia de un número reducido de no civiles en un grupo compuesto en su mayoría por población civil se considerará un crimen contra la humanidad en la medida en que se den las demás condiciones del crimen.

El que los actos inhumanos se cometan de forma sistemática quiere decir que lo son aquellos cometidos como parte de un plan o política preconcebidos, excluyéndose los actos cometidos al azar. Dicho plan o política pueden estar dirigidos por gobiernos o por cualquier organización o grupo. El Estatuto de Nuremberg tampoco incluía el requisito de que los crímenes contra la humanidad se han de cometer de forma sistemática.

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