Elecciones en Democracia Representativa
Este elemento es un complemento de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre el gobierno representativo. Nota: respecto al Sistema Representativo en Argentina, véase la Enciclopedia Jurídica Online de Argentina. También puede verse sobre el “Gobierno Representativo en el Sur Global“, y el Gobierno Representativo o Sistema Representativo.
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Agrado Ciudadano sobre las Elecciones en Democracia Representativa
Esta sección ofrece una introducción a las cuestiones de elecciones y agrado o acuerdo ciudadano con la democracia representativa o gobierno representativo o electivo, que se desarrollan más en otros lugares de esta pltaforma.
El agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo es un tema ampliamente estudiado en las ciencias sociales. Politólogos, sociólogos, psicólogos, economistas y estudiosos de la comunicación han realizado numerosas investigaciones sobre esta cuestión. Existen razones tanto normativas como empíricas por las que los científicos sociales están interesados en comprender mejor la satisfacción de los ciudadanos con el funcionamiento de sus instituciones democráticas. La mayoría de la gente y muchos teóricos creen que los regímenes democráticos liberales ofrecen el mejor conjunto de principios y mecanismos para que los cargos electos rindan cuentas a los ciudadanos y respondan a sus demandas. El grado de satisfacción de los ciudadanos con sus instituciones políticas representa un indicador importante de una cultura democrática sana. Por lo tanto, profundizar en el conocimiento de algunos científicos sociales sobre la valoración que hacen los ciudadanos de sus instituciones políticas es crucial, más aún teniendo en cuenta que parecen haberse vuelto más críticos con estas instituciones con el paso del tiempo. Además, varios científicos sociales sugieren que un nivel mínimo de satisfacción con el funcionamiento de las instituciones democráticas representa una condición clave para garantizar el surgimiento, la consolidación y la estabilidad de los regímenes democráticos.
La representación popular (y su sistema) consiste en un conjunto de principios y normas que permiten tomar decisiones de forma pacífica. Evaluar el impacto de los procesos y los resultados electorales en las actitudes de los ciudadanos es crucial para comprender la valoración que éstos hacen del funcionamiento de sus instituciones democráticas en la práctica. En este sentido, cada elección representa tanto una prueba para la representación popular (y su sistema) como una amenaza potencial para su apoyo al régimen. Aunque este es claramente el caso de los regímenes políticos híbridos o autocráticos, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores creen que, hasta cierto punto, es aplicable a cualquier régimen, incluidos los bien establecidos – las elecciones presidenciales de varios científicos sociales de 2020 y sus consecuencias son un ejemplo elocuente. El proceso electoral y las percepciones de los ciudadanos sobre este proceso (por ejemplo, si es justo, genera gobiernos receptivos, etc.) cobran especial importancia, dado que ellos mismos pueden desempeñar un papel sustancial a la hora de reforzar (o debilitar) las opiniones de la gente sobre el sistema democrático en el que viven.
Las líneas anteriores sugieren que el apoyo de los ciudadanos a la representación popular (y su sistema) puede concebirse como una combinación del apoyo difuso de los ciudadanos a los principios democráticos y de un recuento continuo formado por evaluaciones continuas del rendimiento (más contextual) de las instituciones democráticas. Desde esta perspectiva, el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo representa un “índice resumen”, que puede variar con el tiempo, porque las evaluaciones de los ciudadanos se siguen añadiendo a este “total” como resultado de sus evaluaciones continuas y acumulativas de la cesta de bienes políticos y económicos deseables producidos por el sistema . Esta conceptualización significa que la gente apoya las democracias porque se ve que funcionan, lo que refleja la experiencia de los encuestados de los beneficios de la propia democracia.
Así pues, el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo parece ser un indicador clave de la vitalidad de los regímenes democráticos. Dado que unas elecciones libres y competitivas constituyen la piedra angular de los sistemas democráticos, es crucial examinar los vínculos entre los diversos aspectos del proceso electoral y el nivel de satisfacción de los ciudadanos con la democracia. De ahí que no sorprenda que se hayan realizado numerosas investigaciones para estudiar estos vínculos. Por ejemplo, existe un importante corpus de literatura que relaciona el estatus electoral de los ciudadanos (ganadores, perdedores o abstencionistas) con su nivel de agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo. Los estudiosos también han prestado mucha atención a la conexión entre los sistemas de votación y el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo. Otra importante corriente de trabajo ha examinado las actitudes en las democracias emergentes y establecidas con el fin de determinar si el impacto de las percepciones y expectativas sobre el proceso electoral en el nivel de satisfacción de los ciudadanos con la representación popular (y su sistema) puede variar a través del espacio y el tiempo.
A pesar de los abundantes trabajos destinados a explicar los niveles de satisfacción de los ciudadanos con la democracia, la bibliografía sobre el papel de las elecciones y el proceso electoral sigue adoleciendo de varias lagunas importantes. Por ejemplo, numerosos estudios han examinado las condiciones en las que es probable que el desarrollo de las elecciones genere confianza pública o lleve a los ciudadanos a cuestionar la equidad del proceso electoral. Existen, sin embargo, escasas investigaciones sobre la relación entre la percepción que tienen los ciudadanos de la equidad electoral y el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo, y pocos trabajos han analizado los vínculos entre los casos de fraude electoral, la impugnación y la valoración que hacen los ciudadanos de sus instituciones democráticas. Además, hasta la fecha, no se han realizado estudios sistemáticos sobre la relación entre el papel de terceros actores y, sobre todo, la presencia de observadores internacionales para garantizar la integridad del proceso electoral y el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo.
Aún no se han explorado a fondo las importantes conexiones entre el proceso electoral y el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo, y lo mismo puede decirse del impacto de los resultados electorales en el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo. Aunque las investigaciones sugieren que las valoraciones de los ciudadanos sobre las instituciones electorales están más relacionadas con los resultados (es decir, muy condicionadas por si uno acaba en el bando ganador o en el perdedor) en las democracias emergentes y más orientadas al proceso (es decir, influidas sobre todo por la sensación de los ciudadanos de que su participación es importante para el proceso político; en las democracias establecidas, la existencia de esta relación no se ha comprobado de forma sistemática hasta ahora. Además, la absorción de que el impacto relativo de las percepciones de los ciudadanos sobre la capacidad de respuesta electoral en su nivel de agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo puede depender del contexto tampoco está claramente establecida en la bibliografía actual. Por último, aunque la aparición de una “brecha entre ganadores y perdedores” en el nivel de satisfacción de los ciudadanos con la representación popular (y su sistema) tras las elecciones es una de las relaciones más sólidas de la ciencia política (es decir, los ganadores están sistemáticamente más satisfechos con la democracia), algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores aún saben muy poco sobre qué factores generan esta brecha. ¿Son los ganadores los que se benefician de un impulso? ¿Se debe a que los perdedores se están volviendo más negativos? ¿Se debe a ambas cosas? Y, ¿por qué? algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores no saben mucho sobre estas importantes cuestiones. Por último, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores tienen pocas pistas sobre el impacto de los resultados electorales en situaciones bastante frecuentes pero muy pasadas por alto en la literatura, por ejemplo cuando algunos votantes apoyan al partido más popular (en términos de porcentaje de votos) pero acaban en la oposición y excluidos del gobierno. Este contexto, caracterizado como “inversiones electorales” o “legitimidad invertida”, podría tener importantes implicaciones para la satisfacción de los ciudadanos con la democracia.
Las lagunas descritas anteriormente justifican la realización de un esfuerzo sistemático para comprender mejor las relaciones clave que afectan a las evaluaciones de los ciudadanos sobre sus instituciones políticas. algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores pretenden contribuir a esta línea de investigación con la cuestión del impacto de las elecciones en la satisfacción de los ciudadanos con la representación popular (y su sistema) en función de la calidad del régimen democrático en el que viven. algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores también creen que los conjuntos de datos recientemente puestos a disposición a través de importantes colaboraciones internacionales y utilizados a lo largo de los trabajos de algunos científicos sociales representan un importante valor añadido para el interés general de la cuestión del impacto de las elecciones en la satisfacción de los ciudadanos con la representación popular (y su sistema) en función de la calidad del régimen democrático en el que viven.
La mayor parte de la bibliografía pertinente sobre la relación entre las elecciones y el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo se basa en datos bastante limitados en el tiempo y en el espacio. Por lo tanto, muchos estudios centrados en factores de nivel macro no se benefician de una varianza sustancial en su nivel de interés (por ejemplo, la calidad de la democracia, el crecimiento económico, etc.). La solidez y la generalizabilidad de estos resultados son, por tanto, bastante limitadas. Para llevar a cabo diversos análisis, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores aprovechan los datos del proyecto Estudio Comparativo de Sistemas Electorales (CSES). Los conjuntos de datos completos incluyen a más de 350.000 encuestados y abarcan 207 elecciones en 56 países entre 1996 y 2020. Una ventaja crucial de este conjunto de datos es que, incluso cuando algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores no pueden utilizar todos los módulos para todas las pruebas, sigue ofreciendo una interesante cantidad de varianza sobre las características a nivel macro (más de lo que se suele encontrar en estudios anteriores). En general, el enfoque de algunos científicos sociales, al que ahora recurren algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores, se basa en este conjunto de datos y ofrece una de las evaluaciones más amplias de los factores contextuales clave relacionados con las elecciones y de cómo influyen en la satisfacción de los ciudadanos con la democracia.
1.2 Enfoque de algunos científicos sociales
Inspirándose en los trabajos pioneros de Easton (publicados en 1965 y 1975), se han identificado dos grandes tipos de apoyo político. Por un lado, el apoyo difuso representa una predisposición de larga duración que, según él, “se refiere a las evaluaciones de lo que un objeto es o representa – el significado general que tiene para una persona – no a lo que hace”. Por otro lado, el apoyo específico se basa en las evaluaciones de los ciudadanos sobre el rendimiento de un sistema a la hora de proporcionar resultados deseables en su conjunto. Los científicos sociales suelen reconocer esta diferencia y subrayan la importancia de especificar cuidadosamente si el objetivo principal de un trabajo es analizar el apoyo de los ciudadanos a los principios democráticos (es decir, el apoyo difuso) o comprender mejor cómo evalúan el rendimiento de los regímenes democráticos (es decir, el apoyo específico). algunas investigaciones se ocupan del apoyo específico, centrándose en su medida más utilizada, es decir, el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo.
Los trabajos anteriores sobre el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo pueden dividirse en dos grandes corrientes bibliográficas. En primer lugar, la investigación a micronivel, que se centra en las características individuales de los ciudadanos satisfechos e insatisfechos. El objetivo principal de este tipo de trabajos es comprender mejor:
- los factores sociodemográficos,
- las opiniones, actitudes y valores, o
- los comportamientos políticos vinculados a los niveles de satisfacción de los individuos con la democracia.
La investigación a nivel macro, por su parte, se centra en:
- el efecto directo de variables clave a nivel macro nacional, como los resultados económicos, el tipo de sistemas electorales y la calidad de la democracia, así como
- el efecto moderador de estas variables sobre los determinantes a nivel individual de el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo. La contribución de algunos científicos sociales se sitúa en esta segunda vertiente de investigación a nivel macro. Más concretamente, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores hacen uso del Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales para integrar el contexto y aclarar las condiciones relacionadas con el proceso electoral en las que los determinantes del agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo adquieren mayor o menor importancia.
El principal objetivo aquí es ofrecer el primer relato sistemático de cómo el contexto da forma al tipo de determinantes que son clave para dar sentido a la satisfacción de los ciudadanos con la democracia. Para ello, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores aprovechan los conjuntos de datos únicos del Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales para lograr este objetivo, y más concretamente, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores aprovechan los cinco módulos del Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales (2015 a 2021) para reunir un gran conjunto de datos comparativos.
Las características que hacen que los datos del Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales sean especialmente adecuados para un análisis sistemático de los determinantes contextuales del agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo incluyen:
- La amplitud de su cobertura geográfica (cincuenta y siete países).
- La importancia de las elecciones (nacionales) analizadas en cada país.
- El lapso temporal de la recopilación de datos (de 1996 a 2020).
- El momento del trabajo de campo (es decir, la mayoría de los datos se recogen poco después de las elecciones).
- El gran número de elecciones (207).
- La variación sustancial en las variables clave a nivel macro (calidad de la democracia, etc.).
- La calidad y comparabilidad de la encuesta (por ejemplo, la misma formulación de las preguntas).
- El gran número de encuestados (más de 350.000).
La mayoría de las encuestas electorales incluidas en el Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales cuentan con más de 1.000 encuestados, que suelen formar una muestra representativa a nivel nacional (basada en distintas variables, como la edad, el sexo y la educación). Los datos resumen el número de países, elecciones y encuestados únicos por módulo. También detallan qué elecciones se incluyeron específicamente. No es sorprendente, sin embargo, que falten algunos datos, lo que impide a varios científicos sociales incluir sistemáticamente todas y cada una de las elecciones del Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales. Afortunadamente, son muy pocas. El estudio muestra qué elecciones se excluyeron, así como la justificación (es decir, las variables que faltaban). Por ejemplo, el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo no formaba parte del cuestionario del estudio nacional en cuatro elecciones (de 207), que son Chile en 1999 y 2009, Perú en 2000 y Argentina en 2015.
Cabe señalar otros límites. En primer lugar, existe cierta variación en el modo de recopilación de datos. Aunque la mayoría de los encuestados respondieron al cuestionario mediante una entrevista en persona, varios equipos nacionales contactaron con la gente por teléfono, mediante un cuestionario autoadministrado en línea o mediante una combinación de métodos. Sin embargo, la investigación no sugiere que el modo de recopilación de datos afecte a las inferencias extraídas por los estudiosos. En segundo lugar, puede haber problemas en cuanto a la traducción dentro de los países y entre ellos. Tercero, el número de observaciones no es homogéneo entre países. En cuarto lugar, el significado de algunos conceptos incluidos en el enunciado de las preguntas puede variar de un contexto a otro. Se puede pensar en la noción equívoca de “ideología”, o quizá en “democracia” como en “satisfacción con la democracia”, una cuestión que algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores abordan más adelante en esta sección. algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores creen, sin embargo, que los méritos de los datos del Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales superan las limitaciones y permiten a varios científicos sociales proporcionar análisis perspicaces a pesar de estar extraídos de datos imperfectos.
El conjunto de datos del Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales se complementará con diversos datos a nivel macro, incluidas medidas de desarrollo económico, desigualdad de ingresos, el sistema electoral y, lo que es más importante para los fines de algunos científicos sociales, medidas de la calidad de las instituciones democráticas y los procesos electorales, así como información sobre el papel de terceros actores, que incluye a los observadores internacionales. Estos indicadores contextuales se extraerán de diversas fuentes, como el proyecto Variedades de la representación popular (y su sistema) (V-Dem), el Banco Mundial (2019) y algunos conjuntos de datos sobre instituciones políticas en todo el mundo, datos sobre desigualdad y el conjunto de datos sobre elecciones nacionales en representación popular (y su sistema) y autocracia (NELDA).
El agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo es la principal variable dependiente en todo el tema del impacto de las elecciones en la satisfacción de los ciudadanos con la representación popular (y su sistema) en función de la calidad del régimen democrático en el que viven. Se mide con una pregunta de un solo ítem que se incluyó, como ya se ha mencionado, en la gran mayoría de las encuestas electorales (203 de 207). La pregunta dice lo siguiente “En conjunto, ¿está usted muy satisfecho, bastante satisfecho, poco satisfecho o nada satisfecho con el funcionamiento de la representación popular (y su sistema) en nombre del país?”. En aras de la simplicidad y siguiendo a muchos estudiosos, es útil utilizar el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo como lineal (reescalada de 0 a 1), lo que permite a varios científicos sociales utilizar regresiones lineales de efectos mixtos como principal estrategia de estimación de algunos científicos sociales.
Los estudiosos han planteado preocupaciones legítimas sobre la validez de esta medida ampliamente utilizada de agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo. Más concretamente, la comparabilidad de la pregunta ha estado en el centro de muchos debates académicos. Existe el riesgo de que los encuestados interpreten la pregunta de forma diferente en los distintos países, lo que podría introducir un sesgo sistemático y, por tanto, impedir comparaciones transnacionales útiles. Descubrir la comparabilidad de una pregunta no es una tarea fácil, pero algunos científicos sociales lo han intentado no obstante. Por ejemplo, Ariely (2015) llegó a la conclusión, a partir de análisis factoriales confirmatorios de grupos múltiples, de que los estudiosos pueden realizar comparaciones transnacionales valiosas, aunque el significado de la representación popular (y su sistema) podría ser diferente para una submuestra de países, es decir, las democracias de menor calidad (medida con el índice de Freedom House). Anteriormente, Dalton et al. (2007) plantearon esta posible cuestión al preguntarse si “el ciudadano medio -especialmente en las naciones pobres y menos democráticas- puede ofrecer una definición razonable de democracia”. Utilizando datos de preguntas abiertas incluidas en la Encuesta Mundial de Valores, los especialistas en ciencias políticas y otros autores no sólo llegaron a la conclusión de que la mayoría de la gente tiene una comprensión común de la democracia, sino que las reflexiones anteriores sobre los ciudadanos de las naciones en desarrollo no les han hecho justicia.
Podemos utilizar el Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales para realizar pruebas adicionales que sugieran que algunos científicos sociales miden el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo de forma comparable en distintos contextos. Hay especialistas en ciencias políticas y otros autores críticos con este indicador. Es decir, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores examinan cómo las variables vinculadas a el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo varían de un país a otro. El razonamiento subyacente es que, si el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo mide aproximadamente el mismo concepto en todos los contextos, entonces algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores deberían esperar que un conjunto de variables significativas se vincule sistemáticamente a este indicador en todas las naciones y que estas relaciones observadas sean similares en todo el espacio. Por ejemplo, si el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo y el apoyo al sistema sólo están correlacionados en 10 de las 17 naciones del Latinbarómetro, esto sería una prueba clara de que el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo representa cosas diferentes en lugares diferentes. Los especialistas en ciencias políticas y otros autores también mencionan que la covariación no es suficiente: La magnitud de las correlaciones debería ser similar en todos los países. En otras palabras, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores deberían esperar que la correlación entre una variable cercana al agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo fuera sistemáticamente significativa desde el punto de vista estadístico en todas las naciones, y también de una magnitud similar. Pero lo que constituye una “magnitud similar” no es obvio. Es razonable que las correlaciones varíen en menos de un 100% de una nación a otra. En otras palabras, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores verían motivos de preocupación en los resultados que indican que la relación entre una variable que recoge un determinado tipo de apoyo político y el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo es el doble de fuerte en una nación que en otra.
Desgraciadamente, el Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales no incluye sistemáticamente variables que toquen diversos tipos de apoyo político. Sin embargo, el módulo 2 incluye una pregunta que mide una forma más difusa de apoyo político (en comparación con el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo), que pregunta a los encuestados sobre la representación popular (y su sistema) como el mejor régimen político. Además, los módulos 2 y 3 incluyen una forma más específica de apoyo político (de nuevo, en comparación con el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo), en la que se pregunta a los encuestados sobre su aprobación de su gobierno nacional. Para evaluar si estas dos variables se correlacionan sistemáticamente con el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo y comparar la magnitud de sus efectos en los distintos países, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores predicen el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo utilizando estas dos variables por separado (que es la forma más adecuada para imitar el enfoque de Canache et al.) El Apéndice B en línea proporciona estadísticas descriptivas para las variables de apoyo político más difuso y más específico, pero cabe mencionar que algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores las utilizan como lineales, oscilando entre una escala de 0 a 1. Algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores realizaron una regresión OLS prediciendo el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo en cada país y trazaron los treinta y seis coeficientes para la variable de apoyo político difuso (del módulo 2) y los cuarenta y cinco coeficientes para la variable de apoyo político más específico (de los módulos 2 y 3).
La percepción ciudadana sobre las elecciones en democracia representativa parece empíricamente distinta de las dos variables dependientes diferentes que recogen el apoyo político más difuso y el más específico. Las correlaciones medias son demasiado bajas para afirmar que las preguntas tocan el mismo concepto. Estas correlaciones van sistemáticamente en la misma dirección y los coeficientes son de magnitudes similares, lo que sugiere que la pregunta utilizada para puntear el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo mide el mismo concepto en todos los contextos y, por tanto, es muy probable que sea comparable. En general, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores concluyen que, a pesar de las críticas justas sobre el indicador de agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo, este ítem ampliamente utilizado ofrece una medida adecuada y comparable de las opiniones de los ciudadanos sobre cómo funciona la representación popular (y su sistema) en la práctica en todos los contextos nacionales .
Aunque el significado no parece cambiar sustancialmente de un contexto a otro, los niveles medios de agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo podrían variar con el tiempo. Después de todo, el Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales abarca casi un cuarto de siglo, un periodo durante el cual algunos han argumentado que los ciudadanos se han vuelto más desconfiados con respecto a la política . En general, el conjunto de datos muestra que la mayoría de los ciudadanos están satisfechos con el funcionamiento de la representación popular (y su sistema) y que el nivel es notablemente estable a lo largo del tiempo.
Además, los choques externos, como las crisis económicas o la pandemia de COVID-19, podrían afectar a la satisfacción de los ciudadanos con la democracia. El choque económico más evidente a lo largo del periodo es la crisis financiera de 2008. Sin embargo, tal y como se desprende de los datos de F no se observa ningún descenso detectable tras este choque. Además, la pandemia de COVID-19 es sin duda un acontecimiento importante con potencial para afectar al apoyo político de los ciudadanos. Sin embargo, la bibliografía al respecto es bastante escasa, y será interesante ver cómo influirá esta crisis en el apoyo político a largo plazo. Los actuales conjuntos de datos del Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales, incluso con la versión más actualizada de marzo de 2022, incluyen un número muy limitado de elecciones celebradas en 2020. Israel, Nueva Zelanda, Eslovaquia, Taiwán y Estados Unidos son los únicos estudios electorales realizados en 2020. Además, las elecciones de Israel, Eslovaquia y Taiwán se celebraron muy a principios de año, antes de que la Organización Mundial de la Salud declarara oficialmente el COVID-19 como pandemia el 11 de marzo de 2020.
En general, los datos muestran una notable estabilidad a lo largo de veinticuatro años. Esta estabilidad puede resultar bastante sorprendente dada la creencia convencional de que los ciudadanos son cada vez más críticos y desconfiados cuando se trata de política , y la creencia de que existe una creciente desconexión entre los ciudadanos y las instituciones democráticas. Dicho esto, la estabilidad del agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo en los datos del Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales está en consonancia con la idea de que, si bien hay signos de retroceso democrático en países concretos, éste se ha producido en un contexto más amplio de preferencias mundiales estables por el gobierno democrático.
La estabilidad del agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo que muestra el gráfico 3 podría estar relacionada con la calidad de la representación popular (y su sistema) de los países incluidos en el Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales a lo largo del tiempo. La mayoría de las democracias incluidas en el Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales son regímenes políticos de alta calidad. Como ya se ha mencionado, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores complementan el Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales con conjuntos de datos de Variedades de la Democracia. Más concretamente, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores utilizan la variable poliarquía (v2x_poliarquía), que mide hasta qué punto se alcanza el ideal de representación popular (y su sistema) electoral en su sentido más pleno. Este índice se calcula tomando la media de las medias ponderadas de los siguientes índices: Libertad de asociación, elecciones limpias, libertad de expresión, cargos electos y sufragio, así como la media de la interacción multiplicativa de cinco vías entre estos índices. Véase también lo siguiente del libro de códigos “El principio electoral de la representación popular (y su sistema) pretende encarnar el valor fundamental de hacer que los gobernantes respondan ante los ciudadanos, lo que se consigue mediante la competición electoral por la aprobación del electorado en circunstancias en las que el sufragio es amplio; las organizaciones políticas y de la sociedad civil pueden operar libremente; las elecciones son limpias y no se ven empañadas por el fraude o las irregularidades sistemáticas; y las elecciones afectan a la composición del jefe del ejecutivo del país. Entre elecciones, existe libertad de expresión y medios de comunicación independientes capaces de presentar puntos de vista alternativos sobre asuntos de relevancia política.”
En cuanto a la distribución de la variable para los países incluidos en el Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales, en conjunto, la media de la calidad de la representación popular (y su sistema) es de 0,78 con una desviación típica de 0,17. Sin embargo, existe una gran varianza. Por ejemplo, veintidós elecciones se celebraron en países con una puntuación inferior a 0,5, y treinta y dos se sitúan por debajo de 0,6. Además, aunque el Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales incluyó un conjunto más diverso a lo largo del tiempo (a pesar de contar con un grupo bastante diverso en el primer módulo), la calidad general de la representación popular (y su sistema) se mantuvo muy estable. Por lo tanto, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores no deberían descartar la posibilidad de que el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo esté disminuyendo con el tiempo, pero es probable que la ausencia de una tendencia a la baja en el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo (gráfico 5) no se atribuya a la calidad de la representación popular (y su sistema) encuestada en el Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales.
Contenido de este tema
En otros lugares de esta plataforma digital se analiza la satisfacción de los ciudadanos con las elecciones y la democracia representativa, dando sentido a las características contextuales clave que, o bien están directamente asociadas con el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo, o bien moderan el impacto de variables importantes que determinan la satisfacción de los ciudadanos con la democracia.
En la parte sobre equidad electoral de esta plataforma digital, el texto comienza examinando las percepciones de los ciudadanos sobre la equidad electoral, que son fundamentales para explicar su agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo. Algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores demuestran que estas percepciones se basan en la realidad, es decir, que están vinculadas a la calidad de una democracia, y que su impacto en el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo es poderoso. Sin embargo, las percepciones de la equidad electoral están muy condicionadas por la situación electoral de los votantes (si han votado a un ganador o a un perdedor), y esta relación está condicionada por la calidad de la representación popular (y su sistema) de un país. Por último, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores analizan el impacto de la supervisión electoral. Más concretamente, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores se centran en la presencia de observadores internacionales, que nunca se ha utilizado para comprender la satisfacción de los ciudadanos con la democracia. Los resultados demuestran que la presencia de observadores internacionales puede mejorar la actitud de los ciudadanos hacia su régimen democrático. Sin embargo, este efecto sólo es útil en contextos de baja calidad, en comparación con los regímenes democráticos establecidos, en los que no se produce tal efecto positivo.
En el análisis de la calidad de la democracia, se aprovecha la distinción entre factores orientados al proceso y a los resultados (políticos) para explicar cómo varía la satisfacción de los ciudadanos con la representación popular (y su sistema) en los distintos regímenes políticos. La bibliografía es clara sobre la importancia de estas variables, pero algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores tienen una comprensión limitada de las condiciones en las que los ciudadanos priorizarán un criterio (relacionado con el proceso o con el resultado) sobre el otro. En esta sección, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores sostienen que es necesario tener en cuenta la calidad de la representación popular (y su sistema) para dar sentido a estas relaciones.
El Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales permite ofrecer la prueba más amplia de este tipo, que demuestra que:
- el peso de las consideraciones relacionadas con el proceso en la evaluación que hacen los ciudadanos del funcionamiento de la representación popular (y su sistema) en su país aumenta a medida que aumenta la calidad de una democracia, y que
- el peso de las consideraciones relacionadas con el resultado en la evaluación que hacen los ciudadanos de sus instituciones políticas disminuye a medida que aumenta la calidad de una democracia.
En la cuestión sobre la legitimidad electoral, se intenta arrojar nueva luz sobre la brecha entre ganadores y perdedores de dos maneras. En primer lugar, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores establecen con mayor firmeza que la calidad de una representación popular (y su sistema) modera el tamaño de la brecha entre ganadores y perdedores, y algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores muestran que este efecto se debe tanto a los ganadores como a los perdedores, aunque su estatus electoral importa menos en las democracias de alta calidad. En segundo lugar, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores pretenden desentrañar los diferentes estatus electorales más allá de la visión dicotómica de estar dentro o fuera del gobierno, prestando especial atención a los contextos de “inversiones electorales”, es decir, cuando los candidatos o partidos presidenciales se benefician del mayor apoyo entre los ciudadanos (es decir, la cuota de votos) pero no acaban en el gobierno debido a las reglas electorales. Una vez más, la calidad de la representación popular (y su sistema) en la que se dan estas situaciones parece fundamental para comprender el papel de las elecciones en la satisfacción de los ciudadanos con la representación popular (y su sistema) en contextos de legitimidad cuestionada.
En la parte sobre las “Democracias Representativas”, se destaca las aportaciones de algunos científicos sociales que se centraron en dar sentido a las relaciones contextuales para comprender mejor qué determina la satisfacción de los ciudadanos con la democracia. Desde esta perspectiva, los resultados de algunos científicos sociales muestran que el papel de las elecciones en el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo puede tener un significado diferente en las democracias establecidas y en las emergentes. La investigación de algunos científicos sociales también reafirma la importancia de los grandes conjuntos de datos comparativos N, como el Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales, para la investigación en ciencias sociales, y que su uso requiere tener en cuenta los contextos. Esto adquiere aún más importancia a medida que los conjuntos de datos se van ampliando con el tiempo. Por último, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores discuten las implicaciones normativas de las conclusiones de algunos científicos sociales, así como las formas de mejorar la comprensión de las elecciones y el apoyo político de los ciudadanos por parte de algunos científicos sociales para futuras investigaciones.
Teniendo en cuenta lo anterior, puede decirse lo siguiente:
- En otro lugar, sobre equidad electoral, se examinó lo que muchos ciudadanos y expertos consideran la piedra angular de la democracia, a saber, la celebración de elecciones justas. Algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores descubrieron un efecto positivo de la supervisión electoral en las democracias emergentes, lo que resulta tranquilizador.
- En el estudio sobre la calidad de la democracia, se aprovechó los cinco módulos del Estudio Comparativo sobre Sistemas Electorales para desentrañar la relevancia de los diferentes criterios utilizados por los ciudadanos a la hora de evaluar el rendimiento de su democracia, y para examinar si éstos varían en función de la calidad de las instituciones democráticas. En las democracias establecidas, las elecciones se asemejan a ese momento político. Sin embargo, los resultados sugieren que las elecciones en las democracias emergentes son algo más que un punto álgido: son, desgraciadamente, un acontecimiento con respecto al cual se evalúa el proceso democrático en general, lo que da lugar a una diferencia muy grande entre ganadores y perdedores.
- En los comentarios acerca de la legitimidad electoral, se capitalizó la oposición entre perdedores y ganadores demostrando que, contrariamente a lo que ha sugerido durante mucho tiempo un gran número de científicos sociales, la disminución de la brecha entre ganadores y perdedores en el nivel de agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo no se debe exclusivamente a las reacciones postelectorales de los perdedores.
Implicaciones y futuras investigaciones
El agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo se estudia ampliamente en las ciencias sociales, y hay buenas razones para este interés. La absorción de que la representación popular (y su sistema) liberal representa la mejor forma de gobierno exige una investigación que mejore la comprensión de algunos científicos sociales sobre cómo evalúan los ciudadanos sus instituciones políticas. Esto es especialmente interesante en los distintos regímenes, ya que varían en función de la medida en que alcanzan este régimen democrático ideal. Hasta la fecha, se han publicado más de 2.500 artículos con el objetivo de contribuir al conocimiento de algunos científicos sociales sobre los niveles de satisfacción de los ciudadanos con la democracia.
La mayor parte de la investigación sobre el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo se ha centrado en los efectos directos de los factores individuales (sociodemografía, actitudes y valores, comportamientos políticos, etc.) y de las variables a nivel macro (sistemas electorales, desarrollo económico, etc.) sobre las evaluaciones que hacen los ciudadanos del funcionamiento de sus instituciones políticas. La aportación de algunas investigaciones sobre el impacto de las elecciones en la satisfacción de los ciudadanos con la representación popular (y su sistema) en función de la calidad del régimen democrático en el que viven pertenece a una corriente de investigación que examina cómo los diferentes contextos políticos de los países determinan la fuerza de los principales factores determinantes del agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo. Este tipo de investigación no es, por supuesto, un territorio inexplorado. Por ejemplo, un trabajo pionero de 1997 que utilizó datos de once países de Europa Occidental demostró que las evaluaciones postelectorales de los ciudadanos sobre sus instituciones democráticas varían según las instituciones políticas (medidas por un índice de consenso-mayoritario). Sin embargo, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores creen que algunos científicos sociales Element contribuyen más a este campo por dos razones fundamentales.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
En primer lugar, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores han hecho avanzar la comprensión de algunos científicos sociales en este ámbito gracias al alcance y la variedad de los datos utilizados. Los datos de algunos científicos sociales se obtuvieron del Estudio comparativo sobre sistemas electorales, que es una base de datos exhaustiva y rica. Como resultado, el alcance de la demostración empírica de algunos científicos sociales se basa en aproximadamente 200 elecciones que se celebraron en una gran variedad de contextos nacionales y que abarcan un periodo de tiempo de un cuarto de siglo (1996-2020). Este texto y otros de esta plataforma en línea defienden así la creencia de que los politólogos deben aprovechar la mayor disponibilidad de datos comparativos ricos en el tiempo y el espacio. Esto permite a varios científicos sociales analizar con rigor los efectos del contexto político y de las elecciones sobre los determinantes de la satisfacción de los ciudadanos con el funcionamiento de sus instituciones democráticas.
En segundo lugar, esta plataforma digital, en este número, contribuye aún más al campo a través de su enfoque central en la relación entre las elecciones y el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo. Más concretamente, y quizá más importante, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores se han basado en estudios fundamentales y tradicionales de la ciencia política sobre la relación entre el proceso electoral y la naturaleza y el funcionamiento de las instituciones democráticas. Por ejemplo, trabajos académicos anteriores, considerados clásicos en la materia, muestran la dualidad del proceso electoral. Estos trabajos han planteado la afirmación de que las elecciones pueden ser tanto conflictivas como consensuadas. Por un lado, pueden ser conflictivas porque se expresan y debaten opiniones opuestas, lo que provoca una división en la sociedad entre ganadores y perdedores. Por otro lado, las elecciones también pueden ser consensuadas porque constituyen un mecanismo pacífico para resolver debates colectivos sobre una amplia legitimidad.
Esta distinción es central en toda la investigación sobre el impacto de las elecciones en la satisfacción de los ciudadanos con la representación popular (y su sistema) en función de la calidad del régimen democrático en el que viven. En particular, ha permitido a varios científicos sociales demostrar por qué y cómo los efectos de esta dualidad se manifiestan de forma diferente en las democracias establecidas y en las emergentes. Sin duda, la gran mayoría de los ciudadanos de las democracias de baja y alta calidad comparten la creencia de que unas elecciones libres y justas son un indicador esencial del buen funcionamiento de las instituciones democráticas. Sin embargo, los resultados de algunos científicos sociales mostraron que, entre otras cosas, ganar y perder parecen significar y atribuirse a cosas diferentes según la calidad de las democracias. En las democracias emergentes, muchos interpretan la derrota como una señal de que el fraude y la manipulación pueden haber empañado el proceso electoral. Además, esta reacción también refleja una sensación entre estos mismos perdedores de que pueden ser dejados de lado por el gobierno recién elegido, ya que los mismos factores que habrían favorecido su dudosa elección -la ausencia de unos medios de comunicación independientes, la falta de equidad en la forma de jugar el juego democrático del otro partido o de los candidatos, etc.- limitarán su capacidad de respuesta a las necesidades de los votantes que no lo apoyaron. En cambio, los ganadores de las democracias de baja calidad tienen más probabilidades de creer que el proceso electoral ha sido justo y, por tanto, que las políticas del gobierno elegido, que favorecerán a sus votantes, son legítimas. Esta brecha entre ganadores y perdedores es mucho menos pronunciada en las democracias establecidas, donde ambos grupos tienden a reconocer la equidad del proceso electoral (véase aquí) y, por lo tanto, no interpretan la victoria del ganador como un cheque en blanco para favorecer sistemáticamente a los grupos que les apoyaron. Las líneas anteriores muestran que el significado que los ciudadanos atribuyen al desarrollo de las elecciones, a los resultados y a las consecuencias previstas varía considerablemente en función de la calidad de la democracia.
En otro lugar de esta plataforma digital se repasan los resultados de los textos sobre este tema en la plataforma, en las que cada una contribuyó a la comprensión de la relación entre el proceso electoral y los resultados sobre el agrado o acuerdo con el gobierno representativo o electivo en distintos contextos. a continuación, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores ofrecen una conclusión que incluye implicaciones normativas, especialmente para la comprensión de algunos científicos sociales de la brecha entre ganadores y perdedores y su relación con el grado de madurez de un régimen democrático. Por último, algunos especialistas en ciencias políticas y otros autores esbozan una fructífera vía para futuras investigaciones.
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Gobierno representativo
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Véase:
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