Identidades Culturales Contempor√°neas

Este texto se ocupa de las identidades culturales contempor√°neas. Entre este amplio espectro, se examina los cambios en las industrias de los medios de comunicaci√≥n y el problema de la identidad cultural en Asia Oriental, dentro de la problem√°tica de la globalizaci√≥n y el poscolonialismo. En general, desde 1980, los principales temas de conversaci√≥n en los c√≠rculos de la industria de los medios visuales han sido la sinergia, la convergencia y la desregulaci√≥n. En las dos √ļltimas d√©cadas, las industrias de las telecomunicaciones, el cable, el sat√©lite, la televisi√≥n y el cine han dado lugar a gigantes de los medios de comunicaci√≥n a trav√©s de muchos tipos de fusiones. Las inversiones masivas necesarias para convertirse en actores principales del mercado global fueron las que b√°sicamente impulsaron estos cambios industriales. Estos cambios del mercado global se han extendido igualmente a Asia, estimulados por el potencial de mercado de sus industrias medi√°ticas y culturales. A principios de la d√©cada de 2000, decenas de sistemas regionales de sat√©lites internacionales cubr√≠an el cielo de Asia. Los servicios de televisi√≥n por cable y por sat√©lite ya funcionaban en casi todos los pa√≠ses. Con el inicio de las emisiones de Star TV desde Hong Kong en la d√©cada de 1990, empezaron a estar disponibles canales de cable estadounidenses como CNN1, ESPN y HBO. En segundo lugar, junto con estos cambios en el mercado global, el comercio entre los medios de comunicaci√≥n asi√°ticos y las industrias culturales se dinamiz√≥ enormemente. Como demostraron el an√°lisis sobre Europa y sobre el mercado mundial (o global) a fines de los a√Īos 90, tambi√©n en Asia, en lugar de que la industria estadounidense conquistara el mundo, las industrias regionales se expandieron simult√°neamente. Varios investigadores demostraron que en la d√©cada de 1990 los programas de televisi√≥n de los pa√≠ses asi√°ticos se interpenetraron. Es un hecho indiscutible que surgi√≥ un nuevo “mercado geocultural” en el que las pel√≠culas, la m√ļsica y los dibujos animados de Jap√≥n entraron en Asia; las pel√≠culas, la m√ļsica y los programas de televisi√≥n de Corea del Sur entraron en Taiw√°n y China; y las pel√≠culas y los programas de televisi√≥n de Taiw√°n y Hong Kong entraron y salieron de China. Un ejemplo representativo es el servicio por sat√©lite Phoenix, que conecta China, Taiw√°n, Hong Kong y el sudeste asi√°tico. Se cre√≥ mediante una empresa conjunta entre Star TV, dos empresas de Hong Kong y una empresa de China continental.

Importancia de la Cultura Medi√°tica

Este texto se ocupa de la importancia de la cultura mediática. Algunos aspectos que examina son las modernidades y la formación de los estudios mediáticos y culturales de algunas regiones del mundo.

Orígenes de la Sociedad de Consumo en Asia Oriental

Este texto se ocupa de los or√≠genes de la sociedad de consumo en Asia Oriental. Mientras que la sociedad de consumo japonesa tom√≥ forma a principios del siglo XX, Corea del Sur y Taiw√°n experimentaron transformaciones hist√≥ricas distintas. Cuando la cultura de consumo japonesa estaba en sus inicios, ambas eran colonias japonesas. Bajo el colonialismo, las culturas de consumo se limitaban a un pu√Īado de grupos urbanos de clase alta. Tras la liberaci√≥n en 1945, tanto Corea del Sur como Taiw√°n se incorporaron al orden de la guerra fr√≠a tanto pol√≠tica como militarmente. Sin embargo, a principios de la d√©cada de 1960, ambas sociedades entraron en la rampa de modernizaci√≥n, basada en un crecimiento econ√≥mico de alto nivel centrado en las exportaciones. De 1961 a 1990, en contraste con los pa√≠ses capitalistas avanzados que alcanzaron, de media, un crecimiento anual del 2% al 3% durante el mismo periodo, Corea del Sur y Taiw√°n alcanzaron casi el 10%. De hecho, en la d√©cada de 1970, Taiw√°n registr√≥ un crecimiento excepcionalmente r√°pido, con una media anual de m√°s del 20%. Paralelamente, el nivel de consumo de la poblaci√≥n tambi√©n se dispar√≥. Ambas sociedades se convirtieron en sociedades de consumo en los a√Īos 80, y desde finales de esta d√©cada, incluso se convirtieron en sociedades de consumo de alto nivel. Cabe destacar que, en lugar de los productos adquiridos, el propio acto de comprar se convirti√≥ en un aspecto importante de la cultura de consumo. Se instal√≥ una cultura de consumo posmoderna, que se apropi√≥ de los s√≠mbolos incrustados en los productos, a trav√©s de los cuales la gente se expresaba y formaba su identidad. En ambas localidades, la cultura de consumo de los j√≥venes se hizo prominente. En Se√ļl y Taipei, al igual que en Jap√≥n una d√©cada antes, se construyeron complejos espacios de cultura de consumo para que los j√≥venes pasaran el rato.

Historia de la Teoría de la Modernización

Aunque la teor√≠a de la modernizaci√≥n no desaparecer√° en las ciencias sociales en un futuro muy cercano, hay que darse cuenta de que no existe ninguna teor√≠a estable y emp√≠ricamente fundamentada, ninguna teor√≠a al menos con fuertes pretensiones explicativas. Todo lo que hay es una especie de discurso sobre la modernizaci√≥n, algunas ideas vagas sobre las posibles v√≠as de desarrollo de las sociedades contempor√°neas. Estas ideas tienen un potencial inspirador para los interesados en el cambio macrosociol√≥gico si se abordan con escepticismo. Pero ciertamente no deber√≠an tomarse como premisas te√≥ricas para los profesionales de la sociolog√≠a hist√≥rica. La teor√≠a de la modernizaci√≥n, tal y como est√° caracterizada, tuvo sus momentos buenos y malos. Prosper√≥ desde principios de la d√©cada de 1950 hasta casi finales de la d√©cada de 1960; estuvo “muerta” -como afirmaron, no sin raz√≥n, varios marxistas en los a√Īos 70 y 80- desde principios de la d√©cada de 1970 hasta mediados de la d√©cada de 1980; y ha tenido otro apogeo desde finales de la d√©cada de 1980. Debido a estos altibajos, es necesario historizar la teor√≠a de la modernizaci√≥n, preguntar por qu√© y c√≥mo apareci√≥ de repente a principios de los a√Īos 50, c√≥mo se relacion√≥ la teor√≠a con las obras cl√°sicas de la sociolog√≠a, y c√≥mo la teor√≠a empez√≥ a cambiar internamente durante los √ļltimos a√Īos 50 y 60. Responder a estas preguntas es especialmente importante, ya que la nueva teor√≠a de la modernizaci√≥n que surgi√≥ en las dos √ļltimas d√©cadas del siglo XX pretende haber resuelto todos los problemas te√≥ricos graves de la versi√≥n m√°s antigua del paradigma. Sin embargo, esto est√° abierto a considerables dudas, ya que la estructura de la nueva teor√≠a -como se mostrar√° en este texto- no es muy diferente de la estructura de la antigua.

Aspectos Culturales de Estados Unidos durante la Guerra Fría

Este texto se ocupa de algunos aspectos culturales de Estados Unidos durante la Guerra Fr√≠a, incluyendo el uso de los libros con fines de propaganda. ¬ŅEra Franklin Books Programs Inc. una organizaci√≥n de propaganda? Los hombres de Franklin Books insistieron en que no lo era. Su negativa a aceptar lo que Smith llamaba “la idea americana del comunismo (real o imaginario)” la puso en desacuerdo con sus supuestos socios en el gobierno desde el principio, y comprometi√≥ su capacidad de funcionamiento hasta el poco glorioso final. Los esc√©pticos podr√≠an argumentar, por supuesto, que la asistencia t√©cnica -incluso cuando se dirige a una cultura editorial aut√≥ctona- era en s√≠ misma una estratagema informativa. La econom√≠a pol√≠tica de una determinada cultura impresa contribuye a determinar la naturaleza del discurso que fluye a trav√©s de ella, y la propia noci√≥n de un circuito de comunicaciones “moderno” es en s√≠ misma ideol√≥gica. Franklin ciertamente trabaj√≥ para crear un marco de estilo occidental -incluyendo un mercado viable- dentro del cual se llevar√≠a a cabo la producci√≥n, distribuci√≥n y consumo de libros a nivel local y regional. El programa form√≥ a tip√≥grafos, impresores, editores, dise√Īadores y libreros (a veces en centros regionales, a veces en Estados Unidos), y en algunos pa√≠ses (especialmente Ir√°n y Afganist√°n) invirti√≥ sumas considerables en instalaciones de impresi√≥n, papel y encuadernaci√≥n. Recurri√≥ a la experiencia de acad√©micos, editores, libreros y bibliotecarios estadounidenses (y expatriados de Oriente Medio) para crear los amplios cat√°logos de libros disponibles de los que los directores de ultramar seleccionaban los t√≠tulos para traducir (Smith a Claude Hawley, 11 de abril de 1955, caja 16, carpeta 10). Y aunque Franklin se enorgullec√≠a de contar con expertos locales, la organizaci√≥n eleg√≠a cuidadosamente a sus “locales”. En Ir√°n, por ejemplo, la oficina de Franklin abri√≥ inmediatamente despu√©s del asesinato de Mohammad Mossadegh, patrocinado por la CIA, y disfrut√≥ de d√©cadas de acogedor patrocinio por parte del Sha y su familia, varios de los cuales tradujeron y/o escribieron introducciones para los vol√ļmenes de Franklin. Franklin Books no apoyaba los movimientos revolucionarios de autodeterminaci√≥n nacional; sus miembros buscaban combatir el comunismo y ayudar a abrir mercados para los libros estadounidenses. En el contexto de la Guerra Fr√≠a, semejante amalgama de sentimientos y pr√°cticas s√≥lo pod√≠a dar lugar a una cosa, y la llamamos “propaganda”. Al igual que la mayor parte de los libros distribuidos a trav√©s de los programas aqu√≠ analizados, la correspondencia, los memorandos y los informes a trav√©s de los cuales los bur√≥cratas de las relaciones culturales de la Guerra Fr√≠a negociaron entre s√≠, con socios privados y con sus superiores dentro de las estructuras de poder del Estado son bastante aburridos. Pero abrazar el funcionamiento cotidiano de las instituciones sobre el terreno puede ser la forma m√°s segura que tenemos de entender realmente las complejidades de la “propaganda”. Y tal movimiento es necesario. El ejemplo de los Programas del Libro de Franklin ilustra que las comunicaciones nunca son un√≠vocas o unilaterales, incluso cuando el Estado pretende que lo sean. Al prestar atenci√≥n a la disonancia -el desacuerdo- dentro de los reg√≠menes de comunicaci√≥n oficiales, en lugar de centrarnos en sus productos finales aparentemente sin fisuras, obtenemos una imagen m√°s precisa del desordenado funcionamiento del poder. Con m√°s precisi√≥n, tal vez, podamos comprender mejor c√≥mo intervenir en el ejercicio del poder.

Expresiones Culturales Durante la Guerra Fría

Este texto se ocupa de las Expresiones culturales durante la Guerra Fr√≠a , y el papel que jug√≥ la lectura y los libros en la propaganda de aquellos a√Īos. Es en parte la fluidez de argumentos como los de Ninkovich lo que subvierte tal lectura. Si bien observar los intercambios interculturales a trav√©s de tales prismas puede ofrecer tanto comprensi√≥n como placer, he intentado aqu√≠ argumentar en contra de tal sobredeterminaci√≥n interpretativa. Una de las cosas que hizo que los medios de comunicaci√≥n lentos parecieran menos potentes a los ojos de los guerreros fr√≠os serios fue su relativa modestia. Como describe Nicholas Cull, las “bibliotecas y centros culturales de la USIA atra√≠an poca atenci√≥n a menos que se abrieran, se cerraran o se quemaran en un mot√≠n” (2008, xvii). Esta escala humana ofrece al historiador una oportunidad √ļnica: trabajando a trav√©s de los programas de libros del per√≠odo, podemos repoblar la fr√≠a e impersonal m√°quina de propaganda que, seg√ļn Ninkovich, se hizo cargo de la tarea de las relaciones culturales en 1950, y ver que los hombres de buena voluntad siguieron siendo una presencia dentro de ella. Como los propios libros, fueron marginados, pero no desaparecieron. Los burdos despliegues de la cultura que Ninkovich relata se produjeron, y en conjunto probablemente dominaron el mundo del intercambio cultural. Pero algunas movilizaciones informativas del libro, como los programas de donaci√≥n de libros entre el sector p√ļblico y el privado, siguieron estando arraigadas en creencias culturalistas serias. Igualmente importante, el ejemplo de Franklin Books demuestra no s√≥lo que la “cultura” a√ļn pod√≠a ponerse al servicio del internacionalismo liberal, sino tambi√©n que para algunos practicantes, la cultura se convirti√≥ en una forma (ir√≥nicamente) de pensar por primera vez en las realidades materiales de la producci√≥n cultural fuera de las fronteras de Occidente. En el caso de Franklin, un compromiso inicialmente bastante convencional evolucion√≥ hasta convertirse en una colaboraci√≥n transcultural que desaf√≠a el encasillamiento f√°cil como propaganda culturalista o informativa. Esta colaboraci√≥n no estuvo exenta de problemas, incluso se puede decir que fue un fracaso. Sin embargo, para hacer tales juicios, primero debemos ver a Franklin, y para ello debemos resistir la seductora atracci√≥n de la narrativa de Ninkovich sobre el declive del arte hacia la publicidad, de la cultura hacia la informaci√≥n. Cuando leemos las historias institucionales de la “propaganda” a contrapelo, estos contraejemplos pueden aparecer de repente.

Propaganda

Propaganda, difusi√≥n de ideas e informaci√≥n con el fin de inducir o intensificar actitudes y acciones espec√≠ficas. Dado que la propaganda con frecuencia va acompa√Īada de distorsiones de los hechos y de llamamientos a la pasi√≥n y a los prejuicios, a menudo es considerada como falsa o enga√Īosa. El historiador cinematogr√°fico alem√°n Martin Loiperdinger argument√≥ en una ocasi√≥n que tendr√≠a sentido llamar “propaganda” a las pel√≠culas de no ficci√≥n de las dos primeras d√©cadas del siglo XX antes de decidir sus subcategor√≠as y g√©neros.

Radio en la Guerra

Este texto se ocupa del uso de la radio en la guerra con fines de propaganda. Adem√°s, narra la historia poco conocida de la cooptaci√≥n brit√°nica-estadounidense de la emisora de onda corta WRUL Boston en 1940-1941 y su transformaci√≥n encubierta, primero, en portavoz de la propaganda antiaislacionista brit√°nica y, despu√©s, en la emisora fundadora de la Voz de Am√©rica (VOA), el primer aparato de propaganda internacional organizado de Estados Unidos. En julio de 1941, la CIAA firm√≥ un acuerdo con la WRUL por m√°s de 700 horas de emisi√≥n con un coste de 200.000 d√≥lares, y abri√≥ sus propias oficinas de producci√≥n radiof√≥nica en Nueva York bajo la direcci√≥n de Pat Weaver (que m√°s tarde se convertir√≠a en presidente de la NBC), en gran parte para programas dirigidos a Latinoam√©rica, pero tambi√©n para programas sobre Latinoam√©rica dirigidos al p√ļblico nacional.

Propaganda de Guerra de la BBC

Este texto se ocupa del surgimiento del Servicio Imperio de la British Broadcasting Corporation (BBC), como uno de los esfuerzos transnacionales de radiodifusión más poderosos y bien desarrollados de la preguerra, y luego, más específicamente, en su Servicio Norteamericano (NAS), lanzado en 1940, que proporcionó un modelo para los esfuerzos tardíos de Estados Unidos por aprovechar la radio para los objetivos nacionales.

Propaganda Soviética

Propaganda Sovi√©tica Este elemento es una expansi√≥n del contenido de los cursos y gu√≠as de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y an√°lisis sobre este tema. Nota: La importancia de la formaci√≥n de la percepci√≥n y la manipulaci√≥n de la opini√≥n se estudia en numerosos textos de esta plataforma, incluido la historia de la propaganda y la … Leer m√°s

Cine Propagandístico

Este texto se ocupa del cine propagand√≠stico y su historia. Exist√≠a un problema clave de las pel√≠culas promocionales o de propaganda: el car√°cter probatorio de las im√°genes. De ah√≠ la b√ļsqueda de un uso m√°s manejable del comentario, en forma de la narraci√≥n en off, distanciada y externa, en tantos documentales de la √©poca, que hoy nos parece una editorializaci√≥n pesada -conocida popularmente como la “voz de Dios”- que generalmente pone las im√°genes a merced de las palabras. Despu√©s de la Segunda Guerra Mundial, cuando la grabaci√≥n de sonido port√°til permiti√≥ el sonido directo, algunos cineastas como Peter Greenaway (que en su d√≠a fue empleado de la Oficina de Informaci√≥n brit√°nica, la unidad de propaganda del gobierno) parec√≠an burlarse de la voz en off al socavarla o distanciarla ir√≥nicamente. Obras americanas como como Spain in Flames o Heart of Spain, su pel√≠cula tambi√©n deb√≠a servir a fines propagand√≠sticos espec√≠ficos de reunir a la opini√≥n p√ļblica estadounidense en torno a la causa republicana, romper la pol√≠tica de no intervenci√≥n de Estados Unidos y levantar el embargo de armas impuesto por el Congreso. El hecho de que Hemingway sonara como Henry Fonda fue una ventaja a√Īadida: dos celebridades por el precio de una. Por otro lado, una pel√≠cula pro-franquista como Die Geissel der Welt (El azote del mundo, 1936), de Carl Junghans, tuvo dificultades en Alemania, porque Goebbels la consideraba “demasiado comunista”. Prescindiendo del director, el material fue reeditado, con un nuevo comentario, y retitulado Helden in Spanien (H√©roes en Espa√Īa). No lleg√≥ a los cines hasta que termin√≥ la Guerra Civil espa√Īola, en 1939. Sin embargo, como pel√≠cula de montaje y recopilaci√≥n con claros objetivos de propaganda partidista, la pel√≠cula de Junghans observaba en gran medida las mismas normas estil√≠sticas que Tierra espa√Īola de Ivens y era igual de vulnerable a la manipulaci√≥n en el montaje, lo que sugiere que ambas pel√≠culas deben ser consideradas como “propaganda” o que las pel√≠culas de montaje de cualquier sesgo y mensaje deben diferenciarse por criterios distintos a los de llamar “po√©ticas” a las recopilaciones de izquierdas y “demag√≥gicas” a las de derechas.

Historia del Uso de la Propaganda en el Cine

Este texto se ocupa de la historia del uso de la propaganda en el cine, y su utilización como instrumento de propaganda (política) y manipulación ideológica.

Orígenes de la Psicología Publicitaria

Entre las d√©cadas de 1930 y 1950, un conjunto √ļnico de fuerzas se uni√≥ para forjar un paisaje comunicativo y cultural de car√°cter e influencia fuertemente propagandista y m√°s tarde publicitario. Aunque sus objetivos eran radicalmente diferentes, la propaganda fascista nazi de los a√Īos 30 y principios de los 40 y la publicidad y la cultura de consumo estadounidenses de los a√Īos 50 ten√≠an mucho m√°s en com√ļn de lo que uno podr√≠a (y le gustar√≠a) pensar. Cada una de ellas era un esfuerzo dedicado y concertado para poner orden en el caos, y cada una de ellas compart√≠a profundas ra√≠ces en la teor√≠a psicoanal√≠tica freudiana. Dar sentido a la confusi√≥n, convertir la irracionalidad en raz√≥n y transformar la diversidad en unidad fueron los puentes ideol√≥gicos que sustentaron gran parte de la din√°mica social, pol√≠tica y econ√≥mica de la sociedad occidental en el transcurso de estas tres d√©cadas.

Edad de Oro de la Publicidad

Este texto se ocupa de la edad de oro de la publicidad (buena parte de este √©xito tuvo lugar en los a√Īos 50) y las caracter√≠sticas de la publicidad en Estados Unidos durante esa √©poca. Si hab√≠a alg√ļn hilo com√ļn que un√≠a las muchas hebras de la propaganda de masas, y parece que lo hab√≠a, era el objetivo compartido de crear alg√ļn tipo de orden a partir de alg√ļn tipo de caos. El “desorden” en todas sus formas era el principal enemigo de los propagandistas, algo que ten√≠a que ser reducido e idealmente eliminado para maximizar las probabilidades de √©xito, sea cual sea la empresa concreta. La estabilidad, la estandarizaci√≥n y la uniformidad eran los aliados cercanos de la propaganda de masas, que a su vez conduc√≠an a los objetivos finales de consenso, conformidad y control. Con Facebook y Twitter, el caos puede haber ganado el d√≠a de las comunicaciones, pero fue el orden que se logr√≥ a trav√©s de la propaganda de masas lo que signific√≥ el verdadero poder a medida que la modernidad se acercaba.

Placer en la Manipulación Ideológica

La propaganda fascista fue sólo un descendiente histórico de las nuevas técnicas de propaganda desarrolladas por los británicos en la Primera Guerra Mundial, y aunque la evolución de la propaganda en el siglo XX reflejó efectivamente un cambio cultural más amplio hacia la imagen visual, los espectáculos de la propaganda nazi no proporcionan una base adecuada para generalizar sobre la propaganda. Con el auge de la sociedad de la información en el siglo XX y la creciente dependencia de todos los gobiernos, especialmente de las democracias, del apoyo de las masas, la propaganda se convirtió en un fenómeno intermedial y transnacional. Por lo tanto, cualquier relato sobre el papel del placer en la propaganda debe pensar más allá de los fundamentos proporcionados por la Escuela de Frankfurt. Aquí y en otras partes relacionadas de esta plaataforma se examina el lugar del placer en los estudios de propaganda y la manipulación ideológica.

Papel Pedagógico de la Propaganda

Papel Pedag√≥gico de la Propaganda Este elemento es una expansi√≥n del contenido de los cursos y gu√≠as de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y an√°lisis sobre este tema. Papel Pedag√≥gico de la Propaganda y Proselitismo Religioso Este elemento es una expansi√≥n del contenido de los cursos y gu√≠as de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y an√°lisis sobre … Leer m√°s

Crítica al Postmodernismo

Una de las cr√≠ticas m√°s recurrentes es su tendencia al nihilismo, es decir, al placer por la nada. La deconstrucci√≥n posmoderna puede ser eficaz para demostrar la aleatoriedad de muchos de nuestros conceptos, pero puede llevarnos a un punto en el que no tenemos m√°s que deconstrucci√≥n. Otra debilidad del postmodernismo es su relativismo. En ausencia de una verdad absoluta que pueda ser identificada objetivamente se obtienen opiniones subjetivas. Los te√≥ricos posmodernos esperan que esto conduzca a mayores niveles de tolerancia, pero ir√≥nicamente ocurre lo contrario. Esta entrada se ocupa tambi√©n del pensamiento de Fredric Jameson y de las cr√≠ticas al posmodernismo, que, aunque son intelectualmente diversas, comparten la opini√≥n de que carece de coherencia y es hostil a la noci√≥n de lo absoluto, como la verdad. [rtbs name=”verdad”] Espec√≠ficamente se sostiene que el postmodernismo puede carecer de sentido, promueve el oscurantismo y utiliza el relativismo (en la cultura, la moral, el conocimiento) hasta el punto de paralizar la mayor√≠a de los juicios. El posmodernismo es una actividad intelectual y art√≠stica muy diversa, y dos ramas (por ejemplo, la literatura y la filosof√≠a posmodernas) pueden tener poco en com√ļn. La cr√≠tica del posmodernismo en general no suele ser un ataque integral a los diversos movimientos que se denominan posmodernos. Dicha cr√≠tica a menudo se refiere a ramas espec√≠ficas del postmodernismo, frecuentemente a teor√≠as intelectuales de las humanidades (filosof√≠a, historia, estudios de g√©nero y LGBT+, estructuralismo, relativismo cultural y “teor√≠a”). La filosof√≠a postmoderna es tambi√©n un tema frecuente de cr√≠tica por el oscurantismo y la resistencia al conocimiento fiable. Por ejemplo, un fil√≥sofo puede criticar la filosof√≠a postmoderna francesa pero no tiene ning√ļn problema con el cine postmoderno. Por el contrario, alg√ļn autor critic√≥ las humanidades postmodernas y algunos elementos del arte postmoderno, pero nunca atac√≥ ampliamente todo el inventario de los variados proyectos postmodernos. Una de las cr√≠ticas al postmodernismo, en su conjunto, es la ausencia de una definici√≥n de lo que es el postmodernismo en s√≠ mismo e incluso de lo que es espec√≠ficamente algo postmoderno.

Sociedad Moderna

Las sociedades modernas est√°n cambiando tan r√°pida y radicalmente como las econom√≠as modernas. Entre los cambios m√°s importantes se encuentra la naturaleza cambiante de las conexiones sociales, especialmente a la luz del surgimiento de las llamadas sociedades postindustriales y el crecimiento masivo de la tecnolog√≠a de las comunicaciones. ¬ŅLas formas “densas” de conexi√≥n social est√°n siendo sustituidas por formas “finas” de conexi√≥n? Por otra parte, el avance de la globalizaci√≥n cultural est√° modificando las normas y los valores sociales, sobre todo, pero no exclusivamente, en el mundo en desarrollo, sobre todo a trav√©s de la difusi√≥n del consumismo y el aumento del individualismo. Por √ļltimo, el crecimiento de los grupos transnacionales y los movimientos globales ha llevado a algunos a sugerir que las relaciones sociales y las identidades est√°n en proceso de reconfiguraci√≥n mediante la aparici√≥n de lo que se ha denominado “sociedad civil global”. ¬ŅExiste la sociedad civil global y cu√°les son sus implicaciones para la futura configuraci√≥n de la pol√≠tica global?

Futuro de la Teoría de la Modernización

Este texto mira hacia el futuro y sugiere una resucitaci√≥n met√≥dica de la teor√≠a de la evoluci√≥n social, una nueva teor√≠a de la modernizaci√≥n que intenta proporcionar una metaestructura socio-cient√≠fica dentro de la cual los procesos de desarrollo constitutivos relevantes para los soci√≥logos, los te√≥ricos pol√≠ticos y los economistas forman subestructuras contributivas. Como tal, sugiere rescatar no el mensaje, sino el esp√≠ritu de la teor√≠a cl√°sica de la modernizaci√≥n, que intentaba una √ļnica explicaci√≥n conjunta de los procesos de desarrollo social, la democratizaci√≥n y el crecimiento econ√≥mico. En consecuencia, este texto presenta la teor√≠a de la modernizaci√≥n en su forma cl√°sica pero describiedo teor√≠a de la modernizaci√≥n para el futuro. El enfoque propuesto se basa en la teor√≠a de la elecci√≥n social y en las ideas m√°s recientes obtenidas de la teor√≠a del desarrollo pol√≠tico y econ√≥mico.

Características de la Teoría de la Modernización

Fundamentalmente, la teor√≠a de la modernizaci√≥n estudia el proceso de evoluci√≥n social y el desarrollo de las sociedades. Dada la complejidad que surge al rastrear el desarrollo multidimensional de los procesos sociales, el objetivo de descubrir una √ļnica teor√≠a social definitiva de la evoluci√≥n es quiz√° el objetivo de investigaci√≥n m√°s ambicioso de toda la ciencia social. Por lo tanto, no es de extra√Īar que, con el beneficio de la retrospectiva que supone la investigaci√≥n acumulativa, encontremos que la teor√≠a cl√°sica de la modernizaci√≥n es insatisfactoria debido a su sesgo occidental, a sus fundamentos ideol√≥gicos capitalistas y a un darwinismo social generalizado en su l√≥gica. Lo m√°s preocupante, sin embargo, es que muestra una escasa comprensi√≥n del proceso de desarrollo socioecon√≥mico, especialmente cuando se trata de cuestiones como la sostenibilidad econ√≥mica, las libertades pol√≠ticas y la emancipaci√≥n social. Aqu√≠ no ha considerado deliberadamente la teor√≠a de la modernizaci√≥n como una idea te√≥rica constante que se ofrec√≠a en un formato inviolable a los cient√≠ficos sociales. En cambio, ha favorecido una visi√≥n de la teor√≠a de la modernizaci√≥n que, aunque en su forma cl√°sica necesita indudablemente una reformulaci√≥n, es un doble regalo para los cient√≠ficos sociales. En primer lugar, proporciona una teor√≠a end√≥gena de la modernizaci√≥n social. El desaf√≠o que han supuesto los descubrimientos emp√≠ricos de las irregularidades y los cincuenta a√Īos de investigaci√≥n sobre el desarrollo social, econ√≥mico y pol√≠tico es un reto importante para la construcci√≥n de una teor√≠a de la modernizaci√≥n end√≥gena contempor√°nea, pero es una tarea que merece la pena llevar a cabo y, como se insin√ļa en este ensayo, no es del todo insuperable. En segundo lugar, la teor√≠a de la modernizaci√≥n no es competencia de la ciencia pol√≠tica, la sociolog√≠a o la econom√≠a. Considerada como tal, no podr√° progresar en el pr√≥ximo siglo y probablemente ser√° vista como un divertido ejercicio de teorizaci√≥n grandiosa por nuestros predecesores. El progreso ser√° probablemente m√°s fruct√≠fero cuando se produzca a trav√©s de las mentes de cient√≠ficos sociales rigurosos y metodol√≥gicos que tomen prestado de las tradiciones de las ciencias sociales sin prejuicios ni miedo a la falta de ortodoxia.

Teoría de la Modernización

El concepto de “modernizaci√≥n” gan√≥ gran vigencia en las ciencias sociales contempor√°neas a partir de la d√©cada de 1950 aunque ha sido recientemente sometido a una cr√≠tica que plantea muy serias dudas acerca de su utilidad, al menos en el sentido con que fuera originariamente formulado. Esta entrada se ocupa de la Teor√≠a de la Modernizaci√≥n. (Tal vez sea de inter√©s m√°s investigaci√≥n sobre el concepto). Una teor√≠a de desarrollo social y econ√≥mico, siguiendo los supuestos funcionalistas o de consenso, de que las sociedades necesitan tener armon√≠a entre sus componentes. Este supuesto lleva a la creencia de que las econom√≠as modernas (capitalistas) exigen caracter√≠sticas especiales en su cultura y en la estructura de las relaciones sociales.

Clase Media de la India

La categor√≠a “clase media” puede referirse a entidades sociales bastante diferentes. En los Estados Unidos, a menudo se usa como sin√≥nimo de “gente com√ļn”. En el Reino Unido, se refiere a una elite con privilegios econ√≥micos y sociales. En la India, “la clase media” adquiri√≥ su propia valencia a trav√©s de una historia que abarca el colonialismo, el nacionalismo y el deseo de una movilidad social ascendente. En un nivel, la clase media india era evidentemente derivada. Los indios que deseaban emular los logros y la posici√≥n de la clase media brit√°nica adoptaron la categor√≠a “clase media” como autodescriptora. Sin embargo, la clase media india no era una r√©plica modular de un “original” metropolitano. El contexto del colonialismo, las jerarqu√≠as ind√≠genas y varias historias locales dieron forma a la naturaleza de la clase media india tanto como a cualquier modelo colonial. Compuesto por personas, a menudo profesionales asalariados, que se encontraban razonablemente acomodados pero no entre los m√°s ricos de la India, la clase media en la India colonial era menos un producto directo de la posici√≥n social y econ√≥mica y m√°s el resultado de esfuerzos de emprendimiento cultural y pol√≠tico. Estos esfuerzos dieron a la clase media su forma y sus aspiraciones a la hegemon√≠a cultural y pol√≠tica. La misma historia, a su vez, dio forma a una variedad de discursos sobre la naturaleza de la sociedad, la pol√≠tica, la cultura y la moralidad en la India colonial y postindependiente. Las contradicciones eran inherentes a la constituci√≥n de la clase media en la India colonial y contin√ļan siendo evidentes hoy en d√≠a. Estas contradicciones se vuelven a√ļn m√°s evidentes a medida que los grupos sociales m√°s antiguos, antes subalternos, buscan participar en un mundo creado a trav√©s de la imaginaci√≥n de clase media de la sociedad, la cultura, la pol√≠tica y la econom√≠a.