Revoluciones en América Latina
No existe consenso entre los estudiosos latinoamericanos sobre qué acontecimientos deben considerarse revolucionarios. En el pasado, el término se aplicaba generalmente a los movimientos anticoloniales de principios del siglo XIX. Hoy en día, muchos investigadores consideran que se trata de movimientos de élite que, si bien condujeron a la independencia política de las potencias europeas, también reforzaron las estructuras sociales, políticas y económicas preexistentes. La revuelta de los esclavos haitianos de 1791 fue la única excepción. Tras diez años de guerra sostenida, los esclavos de las plantaciones de esta colonia francesa derrocaron a la clase plantadora, destruyeron la economía de exportación basada en el azúcar y establecieron un nuevo gobierno dirigido en gran parte por antiguos esclavos. Aunque rara vez se considera un ejemplo clásico de movimiento revolucionario, fue uno de los cambios revolucionarios más profundos de la historia del mundo moderno. Algunos han visto el nivel de violencia brutal y el estado empobrecido que creó como una advertencia contra cualquier intento de cambio revolucionario.