Avicenismo

Avicenismo en Filosofía Principales teorías del filósofo persa Avicena que, a través de la traducción de Domingo Gundisalvo y Miguel Escoto, a mediados del s. XII, penetran en el mundo latino influyendo en muchos escolásticos medievales y que suponen, al mismo tiempo, la primera entrada masiva […]

Mitraísmo

Este texto se ocupa del Mitraísmo y su decadencia ante el cristianismo en el Imperio romano. Seguía siendo una religión de soldados juramentados en el mundo helenístico. Fueron los soldados quienes llevaron a Mitra a Italia. Los primeros indicios de este trasplante se remontan a la época flavia. En el año 71, Vespasiano anexionó Commagene. Allí se reclutaron cohortes de arqueros auxiliares. La llegada de la 15ª legión Apollinaris de Oriente a Carnuntum contribuyó sin duda también a la difusión del mitraísmo en Panonia y el valle del Danubio. Hacia 80-90, Estacio describió a «Mitra que, bajo las rocas de la guarida persa, domina los cuernos del toro inquieto» (Tebaida, I, 717-718). El tipo plástico del dios tauroctónico estaba ya fijado, si no era ya popular. Hacia el año 102, un esclavo de T. Claudio Liviano, prefecto del pretorio, dedicó a Mitra el grupo más antiguo que se conoce. No sabemos cuándo ni dónde tuvo un escultor la idea de adaptar el motivo griego del taurocton Nikè a la imaginería mitraica. Pero el hecho de que Mitra el Invicto o Invencible (Inuictus) sustituyera a una personificación de la victoria no es casualidad.

Durante el siglo I d.C., el mitraísmo se estableció firmemente en Roma e Italia, en ciertos puertos del Mediterráneo occidental, pero sobre todo en colonias militares y ciudades de guarnición de África, Bretaña, la Galia, a orillas del Rin y del Danubio, y en Dura-Europos, en el Éufrates.

Brujería

Arena y naranja

Brujería en relación con Ocultismo Brujería, conjunto de prácticas que realizan personas que se autodenominan brujos y brujas, a las que se supone dotadas de poderes sobrenaturales que ponen en práctica mediante ritos mágicos, en general para causar un perjuicio. Se conoce también como […]

Aristotelismo Medieval

Hasta cierto punto, los lectores medievales de Aristóteles o bien sobrecargaron su física con problemas y alternativas que no siempre se asumían directamente (sobre todo en las interpretaciones antagónicas del movimiento como «forma fluida» («forma fluens») o «flujo de forma» (fluxus formae)), o bien ignoraron relativamente o desplazaron algunas de sus tesis más fundamentales (por ejemplo, dejando que la astrología o, (por ejemplo, al permitir que la astrología o, por utilizar la expresión árabe, la astronomía judicial, introdujera la causalidad esencial, en forma de determinismo astral, en la explicación de aquellos fenómenos del «azar» o la «fortuna» que Aristóteles había condenado a la mera causalidad accidental), parece que podemos, a pesar de todo, sostener razonablemente que la representación aristotélica de la naturaleza se impuso, en conjunto, en la Edad Media como la representación de la naturaleza tout court. El propio Ockham toma su ejemplo de la Física cuando, negándose a ver el movimiento como una realidad positiva, lo reduce al estatus cuasi negativo de un «ser de razón» (ens rationis), que no es más que una forma de referirse a las únicas realidades absolutas, los cuerpos, las sustancias y las cualidades (res absolutae, res permanentes), ya que el propio Aristóteles afirma que «no puede haber movimiento fuera de las cosas».

Filosofía Medieval

Esta entrada se ocupa de la historia de la filosofía medieval. [rtbs name=»historia-medieval»] El propósito de la filosofía medieval no era construir grandes sistemas, ni desarrollar visiones del mundo (al menos en este punto guarda cierta similitud con la filosofía del siglo XX). El filósofo medieval ya tenía una visión del mundo: la religiosa. De hecho, el tema dominante de la época (tanto en los autores cristianos, como en los musulmanes y judíos) fue el intento de conciliar aquélla con las ideas filosóficas clásicas. Durante este proceso emergió una tradición filosófica clara y distinta, a cuya aparición coadyuvó la fundación de las universidades de Bolonia, París y Oxford. En el contexto cristiano, esta tradición filosófica se conoce por el nombre de escolasticismo o escolástica, la filosofía de escuelas y escolares.