Consentimiento en Derecho
El consentimiento se ha convertido en la esencia del derecho contractual: “Las cosas que debo a otro por pactos y acuerdos, las debo por la razón de que ha adquirido un nuevo derecho contra mí por mi propio consentimiento”, declaró Pufendorf en 1672. Las sociedades civiles son difícilmente viables sin que algún tipo de consentimiento juegue un papel clave en la construcción de derechos y deberes a través de la concesión de permisos. Como ha dicho un experto en la “magia moral” del consentimiento, tanto si el consentimiento se considera como la apertura de una puerta como si es una obligación, se da una sanción normativa a un acto o resultado que no sería permisible sin el consentimiento. En relación con el derecho contractual, se podría argumentar que el consentimiento, en el sentido robusto expresado por el ideal de la “libertad de contrato”, está ausente en la gran mayoría de los contratos que celebramos hoy en día, pero su ausencia no afecta apenas a la aplicabilidad de los contratos. En efecto, el consentimiento ya no es un criterio fiable para la resolución de conflictos en una relación contractual privada, especialmente cuando una de las partes ha influido injustamente en las decisiones de la otra.