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Espacio Industrial Europeo

Europa

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Evaluación de Proyectos

límites y fronteras

Evaluar un proyecto es intentar determinar si el estado general del trabajo es aceptable en términos del valor previsto para el cliente una vez terminado el trabajo. Es determinar o juzgar el valor o la valía del proyecto. La evaluación de un proyecto valora el progreso y el rendimiento de un trabajo y los compara con lo que se había planeado en un principio. Esa evaluación proporciona la base para las decisiones de la dirección sobre cómo proceder con el proyecto. La evaluación debe ser creíble a los ojos de todos los afectados, o las decisiones basadas en ella no se considerarán válidas. La herramienta principal para la evaluación del proyecto es la revisión del proceso del proyecto, que suele realizarse en los principales hitos a lo largo de la vida del proyecto.

Evaluación de Programas

límites y fronteras

La escuela económica de evaluación de programas no se identifica como una escuela en sí misma, ya que sus defensores sienten claramente un fuerte sentimiento de pertenencia a la disciplina de la economía, con la que comparten un conjunto de postulados, conceptos, teorías y metodologías. No obstante, esta práctica disciplinar se considera una escuela de evaluación, ya que su contribución tiene un carácter claramente científico y su campo de aplicación es la evaluación de programas públicos, lo que, en este sentido, constituye una opción más para cualquiera que desee evaluar un programa público. Su aportación más conocida es el análisis coste-beneficio de los programas y proyectos públicos, que puede realizarse tanto a priori como a posteriori.

Política Cultural

Libros y derecho de autor

En sentido amplio, el término política cultural engloba todas las iniciativas promovidas por los representantes del poder político en los ámbitos artístico, religioso, educativo y científico, así como en los sectores de los medios de comunicación y el ocio. La política cultural tiene un efecto ordenador, en la medida en que regula, por ejemplo, los derechos de autor (propiedad intelectual) y la protección de los bienes culturales, y una función promotora, en la medida en que apoya la producción artística. Adquiere una dimensión sociopolítica más amplia cuando la oferta cultural pretende contribuir a la creación de una identidad colectiva o al análisis crítico de la misma, o características de poder, cuando instrumentaliza las obras artísticas y los valores espirituales para sus propios fines. El concepto de promoción de la cultura define la política cultural en un sentido más estricto, entendiendo por tal el apoyo, principalmente material, a la producción, transmisión y preservación de la oferta cultural por parte de instituciones estatales o particulares, como fundaciones culturales, patrocinadores y mecenas.

Mecenazgo

dinero y cambio

Derivado del nombre del noble romano Cayo Mecenas (ca. 70-8 a.C.), que con ayuda material permitía a los escritores realizar libremente su trabajo, el término mecenazgo indica sobre todo apoyo financiero en el ámbito cultural sin compensación directa. El concepto se extiende a las artes, las ciencias, los deportes y los espectáculos populares. El mecenazgo se distingue por su carácter laico de las donaciones religiosas que, hasta la época moderna, influyeron en el desarrollo artístico y cultural de Suiza. Sin embargo, resulta más problemático distinguirlo claramente del arte secular por encargo (mecenazgo artístico) y de la actividad de coleccionismo. La concesión de encargos, ya sean arquitectónicos o pictóricos (Pintura), también puede implicar la promoción de artistas y, en el mejor de los casos, un enriquecimiento cultural del público. Sin embargo, sólo debería definirse como mecenazgo si el mecenas y el coleccionista ponen sus museos y colecciones a disposición del público sin ningún beneficio directo. También es difícil de clasificar terminológicamente el mecenazgo institucionalizado, a través del cual empresas públicas y privadas, asociaciones y fundaciones hacen posible la producción cultural con subvenciones monetarias (becas, aportaciones a obras), o realizan adquisiciones y donaciones útiles para un desarrollo cultural más general (fundaciones culturales, premios de arte, sociedades de bellas artes, etc). En este caso, no siempre es posible delimitar claramente el mecenazgo de la política cultural específica del Estado o del patrocinio del sector privado. Estos últimos se diferencian del mecenazgo en que combinan el compromiso con un rendimiento comercial garantizado por un contrato (por ejemplo, uso del nombre, publicidad).

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