Crisis Alimentaria
Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), es evidente que el derecho a una alimentación adecuada no es efectivo para más de un tercio de los seres humanos, en particular para las poblaciones campesinas de los países de ingresos bajos o medios. Para poner fin a las deficiencias y excesos alimentarios, así como a sus desastrosas consecuencias para la calidad de vida, se necesitan políticas públicas ambiciosas en diversos ámbitos: alimentación, pero también producción agrícola, cadenas alimentarias, salud, protección social, educación… Estas políticas deberán orientarse, en particular, hacia dietas saludables y un desarrollo agrícola sostenible desde el punto de vista ecológico, económico y social. Esto implicará necesariamente una ampliación, diversificación e intensificación, tanto ecológica como de mano de obra humana, de los sistemas agrícolas.