Este texto se ocupa del oligopolio, como estructura o forma de mercado en donde existen pocos vendedores de un producto que puede ser idéntico o con mínimas diferencias, pero donde cada uno tiene gran influencia sobre el precio. Los oligopolios se caracterizan por la interdependencia de los precios, ya que las empresas competidoras responden necesariamente a las variaciones de precios de sus rivales. En algunos casos, la fijación de precios interdependientes adopta la forma de liderazgo de precios. En esta estrategia legal de fijación de precios, un oligopolista suele subir el precio de un producto, esperando que sus rivales sigan su ejemplo. En otros casos, los oligopolistas reducen sus precios, lo que puede llevar a una guerra de precios. Una guerra de precios es una espiral de precios a la baja, en la que cada empresa rebaja el precio de su rival para mantener una determinada cuota de mercado. Las guerras de precios, por ejemplo, se han producido en la industria aérea europea y estadounidense. Estas guerras de precios han ofrecido beneficios temporales a los viajeros, pero han perjudicado los beneficios de las aerolíneas.