Convención Europea de Patentes
En 1973, los miembros de la CEE de entonces y otros, entre ellos Suiza, crearon el Convenio o Convención sobre la Patente Europea (CPE). El CPE establece una norma única de patentabilidad en todos los Estados contratantes (adoptó gran parte del anterior Convenio para la Unificación de Ciertos Puntos del Derecho Sustantivo sobre Patentes de
Invención o, abreviado, Convenio de Estrasburgo, que era otro Convenio del Consejo de Europa) y estableció la Oficina Europea de Patentes. Bajo este régimen, una solicitud de patente se somete a búsqueda y examen en la Oficina Europea de Patentes. Si la solicitud se concede, da lugar a un conjunto de patentes nacionales. Cualquier acción de infracción o revocación (aunque es posible, no obstante, oponerse a la concesión de una patente europea de forma centralizada siempre que se haga con 9 meses de antelación a la concesión) se llevan a cabo en relación con cada patente nacional. Aunque el régimen de la Oficina Europea de Patentes es preferible a un sistema de patentes nacionales totalmente independientes, existen una serie de problemas, que se describen aquí, y una parcial solución.