Este texto se ocupa de de la objeción evidencialista a la creencia religiosa y de las principales respuestas a favor de la creencia religiosa: la teología natural y el intento de demostrar la verdad de las diversas creencias religiosas, la respuesta fideísta que considera la demanda de justificación como mal formada, y la epistemología reformada que defiende la idea de que la creencia en Dios puede ser racional al margen de los argumentos o las pruebas. También de las Creencias Religiosas en Derecho Electoral. ¿Es racional la creencia en Dios? El objetor evidencialista dice “No” debido a la falta de pruebas. Los teístas que dicen “Sí” se dividen en dos categorías principales: los que afirman que hay pruebas suficientes y los que afirman que las pruebas no son necesarias. Los evidencialistas teístas sostienen que hay suficientes pruebas para fundamentar la creencia racional en Dios, mientras que los epistemólogos reformados sostienen que las pruebas no son necesarias para fundamentar la creencia racional en Dios (pero que la creencia en Dios se basa en varias experiencias religiosas características). Los fideístas filosóficos niegan que la creencia en Dios pertenezca al ámbito de lo racional. Y, por supuesto, todas estas afirmaciones teístas son discutidas ampliamente y con entusiasmo por los no teístas filosóficos. En los países de Europa Occidental, la creencia religiosa ha disminuido desde la época de la Ilustración. Sin embargo, hay tendencias contrarias. Hoy en día, más del 90% de los estadounidenses profesan la creencia en un poder superior. En China, tras décadas de ateísmo institucionalmente impuesto, la creencia religiosa está aumentando de forma espectacular. Y aunque la creencia religiosa ha disminuido entre los filósofos profesionales angloamericanos desde la Ilustración, muchos filósofos angloamericanos destacados son teístas. ¿Qué conclusiones se pueden extraer de estas observaciones sociológicas? ¿Que la Razón acabará triunfando sobre la superstición cuando todos los países acaben siguiendo el ejemplo de Europa Occidental? ¿Que la creencia religiosa irracional es tan obstinadamente tenaz que la Razón es incapaz de aniquilarla? ¿Que la tendencia natural a creer en Dios está recubierta por diversas formas de pecado (como la codicia en Occidente o el comunismo perverso en Oriente)? ¿Que una vez que la evidencia se hace evidente para un pueblo privado, la creencia racional en Dios florecerá? Por supuesto, estos hechos sociológicos son irrelevantes para las discusiones sobre la creencia racional en Dios. Sin embargo, son relevantes para esto: la persistencia de la creencia religiosa en diversos contextos seguirá estimulando las discusiones y los desarrollos de la epistemología de lo religioso durante las generaciones venideras.