Todos los fenómenos psicológicos y sociales están subyacentes a mecanismos neurobiológicos y moleculares que, desde el nacimiento, se ven mutuamente influenciados por el entorno físico y social en el que interactúan los organismos. Las neurociencias sociales consideran que las relaciones entre los ámbitos biológico y social son bidireccionales y recíprocas: los eventos neuroquímicos influyen en los procesos sociales, y los procesos sociales influyen en la neuroquímica del individuo. La articulación de los niveles de análisis biológico, cognitivo y social favorece una explicación más completa e integrada del funcionamiento de la mente humana y de los comportamientos sociales. Los seres humanos son sistemas biosociológicos complejos que no pueden entenderse mediante una simple extrapolación de las propiedades de sus componentes elementales En este texto, comenzaremos definiendo las neurociencias sociales, adoptando una perspectiva transdisciplinaria (desde la biología evolutiva hasta la economía conductual). Cabe señalar que las definiciones de funciones psicológicas y sociales difícilmente pueden basarse en la fenomenología ni reducirse directamente a procesos moleculares. Sin embargo, los conceptos desarrollados por los científicos conductuales y sociales son útiles para describir sistemas complejos. Los avances en neurociencia social requieren la integración de los niveles de análisis. Estos niveles se refieren aquí a las diferentes escalas en las que se pueden representar el cerebro y el comportamiento (niveles molecular, celular, tisular, orgánico, sistémico, organismo, entorno social y contexto sociocultural).