Del registro de nacimiento se derivan una serie de consecuencias, como tener derecho a una nacionalidad, a acceder a la atención médica, a la escolarización, a la vivienda pública, a las prestaciones sociales y a la seguridad social y, por tanto, al derecho al trabajo. Disponer de una identificación permite a una persona obtener un pasaporte y al Estado captar datos demográficos precisos y controlar la ciudadanía.21 Como ha explicado Andrew Bainham, el Estado también tiene interés en identificar a alguien que se responsabilice del niño desde el momento del nacimiento. El Estado, dice, ‘no tiene ningún interés particular en la certeza biológica’: ‘lo que importa es que alguien que se presente como padre acepte esta responsabilidad y le libere así de los cuidados sustitutorios que de otro modo tendría que proporcionar y de la responsabilidad financiera en la que de otro modo incurriría’. La inscripción del nacimiento sirve para atribuir la responsabilidad legal y financiera.