Desarrollo Social
El comportamiento prosocial y el comportamiento agresivo son independientes y no forman dos extremos de un continuo. Por ejemplo, el comportamiento prosocial no tiene ningún efecto protector contra el uso de la violencia física, como demostró una gran encuesta escandinava realizada entre chicos de seis a diecisiete años. Las mejoras en las herramientas de recogida y tratamiento de datos han ido acompañadas en los últimos años de una renovación de la conceptualización. La influencia de la psicología cognitiva ha llevado a los investigadores a examinar las representaciones sociales de los niños agresivos y cómo se procesa esta información en las situaciones.